El 15 de agosto de 1945: se anuncia la condena a muerte de Pétain
Franco lo supo con «gran pesadumbre y tristeza». El 15 de agosto de 1945 se hacía pública la sentencia que condenaba a muerte a su amigo, el mariscal Philippe Pétain, héroe de Verdún y jefe del régimen de Vichy. La pena fue conmutada por reclusión perpetua, pero el gesto de Franco no pasó desapercibido: en una entrevista con el diario Arriba, el Caudillo ofreció a Pétain hospitalidad en España si alguna vez quedaba en libertad. «Poco podemos hacer, pero si llegara a ser liberado, le ofreceríamos con mucho gusto la hospitalidad de nuestro país», declaró.
La relación entre ambos se forjó en el campo de batalla. Pétain fue comandante de las fuerzas francesas en la campaña del Rif (1924-26), donde Franco se ganó los galones de coronel y, a los 33 años, se convirtió en el general más joven de Europa. El respeto mutuo trascendió lo político: Pétain calificó a Franco como «la espada más limpia de Occidente» en 1939, cuando Francia reconoció al gobierno franquista. En 1941, ya con Francia ocupada, se reunieron en Montpellier.
El juicio a Pétain, sin embargo, divide opiniones. Para unos, fue un proceso legal ajustado a los estándares franceses; para otros, un acto de venganza política que no se aplicó con la misma vara a sus víctimas. «Tuvo un juicio justo. Mucho más de lo que tuvieron sus víctimas», sostiene una corriente. «¿Fue justo? En España no se encarcela a ancianos por razones humanitarias», replica otra. Ochenta años después, la pregunta sobre la legitimidad de la condena sigue abierta.