El 38% de las páginas web que existían en 2013 ya no son accesibles. Más de una de cada tres. Y no queda ni rastro de que existieron.
En 1953, cuando los soviéticos quisieron borrar a Beria de la Gran Enciclopedia, tuvieron que enviar páginas de recambio y pedir a los bibliotecarios que las pegaran encima. Quedaba la marca: el corte, el pegamento, la cicatriz. Cualquier lector atento veía que allí había habido algo.
Hoy no hace falta nada de eso. Un error 404 no distingue entre lo que se borró por descuido y lo que se borró por encargo. Hay multimillonarios que han conseguido que periódicos británicos retiren artículos de sus archivos sin juicio de por medio. Y desde 2025, agencias federales americanas han retirado o modificado miles de páginas y conjuntos de datos públicos.
Lo llaman olvido. Yo lo llamaría servicio: tiene proveedores, tarifas y bufetes especializados.
En 1953, cuando los soviéticos quisieron borrar a Beria de la Gran Enciclopedia, tuvieron que enviar páginas de recambio y pedir a los bibliotecarios que las pegaran encima. Quedaba la marca: el corte, el pegamento, la cicatriz. Cualquier lector atento veía que allí había habido algo.
Hoy no hace falta nada de eso. Un error 404 no distingue entre lo que se borró por descuido y lo que se borró por encargo. Hay multimillonarios que han conseguido que periódicos británicos retiren artículos de sus archivos sin juicio de por medio. Y desde 2025, agencias federales americanas han retirado o modificado miles de páginas y conjuntos de datos públicos.
Lo llaman olvido. Yo lo llamaría servicio: tiene proveedores, tarifas y bufetes especializados.