El 44% de los hombres cree que la igualdad ya les discrimina
El CIS publica su primera encuesta monográfica sobre igualdad y estereotipos de género y el resultado incomoda:
un 44% de los hombres sostiene que la promoción de la igualdad ha llegado tan lejos que ahora se les discrimina a ellos. Lo llamativo no es el dato masculino, sino que
un 32,5% de las mujeres consultadas opina exactamente lo mismo. Casi uno de cada tres. La brecha de percepción entre sexos queda retratada en otra cifra: el 67,2% de las mujeres ve las desigualdades de género como grandes o bastante grandes, frente al 48,2% de los hombres.
El sondeo lo adelantó
20minutos el 15 de enero de 2024 y desató de inmediato la pregunta que recorre cualquier conversación de oficina: ¿y el 56% restante? Porque el titular se ha construido sobre la minoría que se atreve a decirlo, no sobre la mayoría que lo calla.
Qué mide exactamente la encuesta del CIS
La clave está en la pregunta. Según el sondeo, se pregunta por la «promoción de la igualdad», una fórmula lo bastante amplia como para que cada encuestado meta dentro lo que le convenga: cuotas, subvenciones, protocolos, ventajas en oposiciones o simples cambios de lenguaje. Hay quien sostiene que con un enunciado tan elástico el resultado mide más el ambiente que una opinión formada.
El 67,2% de las mujeres y el 48,2% de los hombres que ven desigualdades grandes o bastante grandes dibujan dos realidades paralelas. No es que unos exageren y otros nieguen: es que miden cosas distintas con la misma palabra.
El 56% que no aparece en el titular
La reacción más repetida en el análisis del dato es la misma: si el 44% lo dice en voz alta, ¿cuántos lo piensan sin decirlo? La lectura dominante es que ese 56% restante no está necesariamente conforme, sino que simplemente no lo verbaliza. Hay quien lo atribuye a prudencia laboral y quien lo achaca directamente a que el coste de discrepar en público se ha vuelto alto.
El cálculo más citado en los análisis que circulan es el inverso: si el CIS publica un 44%, el porcentaje real de malestar podría ser bastante mayor. Es una sospecha, no un dato, pero explica por qué el titular ha incomodado más de lo que parece.
El sesgo de la pregunta que solo se hizo a mujeres
Una de las observaciones más repetidas apunta al diseño del cuestionario: todas las preguntas se formulan a ambos sexos, excepto una. La única que no pregunta por opiniones sino por experiencias —si la persona ha sufrido discriminación por su sexo— se reserva a las mujeres. Es decir, la encuesta mide la vivencia de la discriminación en un solo sentido.
Ese detalle alimenta la tesis de que el instrumento no es neutral: pregunta por lo que se siente, no por lo que se aplica. Y ahí es donde el debate se encona, porque la percepción de agravio no se puede rebatir con estadísticas, solo con más percepción.
Del dato a la nómina: dónde se nota la igualdad
El terreno donde el debate se vuelve tangible es el laboral. En el análisis que circula se mencionan políticas de igualdad en empresas con plantillas mayoritariamente femeninas, procesos de selección con criterios diferenciados y ofertas públicas con condiciones específicas. También aparece la experiencia de promociones internas que terminaron en salida de la empresa.
Nada de eso es verificable con la encuesta del CIS, que mide opiniones, no plantillas. Pero explica por qué el 44% no es un dato aislado: es la punta de una conversación que lleva años cocinándose en recursos humanos, en oposiciones y en convenios.
Lo que el porcentaje no dice
Una encuesta de percepciones no mide discriminación real, mide sensación de discriminación. Son dos cosas distintas y el titular las confunde. Lo que sí revela el 44% es que una parte considerable de la población masculina ha dejado de percibir la igualdad como un objetivo compartido y ha empezado a verla como un reparto del que sale perdiendo.
Si esa percepción crece o se estabiliza, es la pregunta que ninguna encuesta responde todavía.