Tienen muchos prejuicios. Presuponen más vulnerabilidad a forasteros y a personas etnianas.
A una persona con discapacidad que cobraba muy poca ayuda le negaron la información sobre el banco de alimentos. A mí misma, cuando estaba en paro al terminar de estudiar y fui a preguntar qué ayudas había, un trabajador social me dijo: «uy, pues tú no tienes pinta de marginal» y de paso también soltó que al ser licenciada no era vulnerable, como si las carreras dieran dinero por arte de magia.
De aquella no existía el IMV, pero conocía a personas etnianas que vivían de ayudas.
Los trabajadores sociales ocultan información y hasta mienten a algunos.