Bitcoin cruza los 13.000 dólares con una subida del 12% en una sola jornada
El bitcoin cotiza en torno a los
13.100 dólares tras anotarse un
12% en un solo día. Para quien lo vio a 5.000 y ya entonces lo consideró una pasada, la referencia buena es otra: en abril de 2010 la moneda valía
0,003 dólares. Siete años después, la pregunta que recorre cada mesa no es cuánto sube, sino cuándo corrige. Y la corrección asomó pronto: una referencia posterior de la misma jornada muestra el bitcoin en
14.122 dólares con un retroceso del 14,94%. Ahí arranca el desacuerdo, y no termina.
De 0,003 dólares a 13.000 en siete años
La serie histórica no calma a nadie. En abril de 2010 un bitcoin valía 0,003 dólares; en noviembre cotizaba a
8.100 y un mes más tarde ya estaba en
13.000. El salto mensual supera el 50% y explica por qué el sistema nervioso colectivo está en tensión. Un recorrido idéntico al que describe quien lo vio saltar de
4 a 10 dólares en sus comienzos y pensó que llegaba tarde. La historia se repite, eso sí, con un cero más cada vez.
El detalle humano lo pone quien recibió dos bitcoins como regalo y ahora descubre que valen
133 euros. Su objetivo declarado es que la capitalización total alcance una cifra redonda para sacar diez mil. Es decir: nadie habla de la tecnología, todos hablan de la salida.
¿Se puede pagar algo con bitcoin?
Poco, y cada vez menos. Steam dejó de admitirlo como medio de pago por su alta volatilidad, lo que deja al descubierto la contradicción central: una moneda que se revaloriza a tres dígitos porcentuales no sirve para pagar un café, porque nadie suelta un activo que mañana vale más.
La consecuencia es la que apunta la lectura más crítica. Se entra, se espera y se sale para recuperar dinero fiduciario, justo aquello de lo que se pretendía huir. La esencia original —pago entre particulares sin intermediarios ni comisión bancaria— queda en el aire, y con ella la coartada ideológica del proyecto.
El tether y los 30 millones que se crean cada día
Aquí está, para muchos, el verdadero meollo. La cotización del bitcoin se expresa en dólares asumiendo que un tether equivale a un dólar, pero su valor real solo se comprobará cuando el mercado se dirija a la puerta de salida. Entonces, sostiene este análisis, puede ser una fracción de dólar con varios ceros a la derecha.
El ritmo de emisión,
30.000.000 de tethers al día creados de la nada, se describe como una hiperinflación silenciosa. Si esa equivalencia se rompe, el precio de referencia de todo el mercado se rompe con ella. La comparación que se lanza en el hilo es la de la falsa equivalencia entre peso y dólar que se dio en Argentina.
16.000 millones al día: el argumento del volumen
La discusión se vuelve aritmética. El volumen negociado en 24 horas ronda los
16.000 millones de dólares; el Banco Santander mueve unos
40 millones en una jornada normal y el Dow Jones al completo, unos
500 millones. Con esos números, defender que el mercado es una charlotada resulta complicado.
La réplica también es numérica. Dividir 16.000 millones entre una cotización de 16.000 dólares da un millón de monedas de las casi 17 millones emitidas, un
7% del total moviéndose a precios máximos. La discrepancia sobre ese porcentaje —hay quien lo eleva y quien replica— retrata el tono del asunto mejor que cualquier gráfico.
La crítica de fondo es otra. La capitalización se calcula valorando las 17 millones de monedas al precio de la última vendida, cuando solo una fracción pequeña se mercadea a diario. Es el argumento del almacén lleno de bicicletas donde solo se venden las cuatro del escaparate: el resto marca un precio que nadie ha pagado nunca.
Oro, sellos y tulipanes: la comparación que nadie cierra
Sellos, tulipanes y esquemas piramidales aparecen una y otra vez. La analogía clásica: los coleccionistas veían cómo sus álbumes cotizaban en un mercado opaco hasta que quebraron las sociedades que los tasaban. La defensa es que el sello no perdió valor, simplemente alguien había fijado un precio irreal.
Con el oro pasa lo de siempre. Se argumenta que su valor no depende de ninguna contraparte y que para que desaparezca tiene que desaparecer la humanidad. La otra parte responde que el valor es una construcción humana y que el bitcoin tiene una virtud que al metal le falta: transportar cantidades enormes de un país a otro sin que nadie pueda evitarlo. El colapso de MtGox apenas movió la cotización unas semanas, recuerdan.
El punto donde el análisis se atasca es siempre el mismo. Un activo puede tener valor por escasez y carecer de él si nadie lo acepta. Y el día que los gobiernos decidan meter mano a los intercambios, la cuenta se reinicia.
Con el 7% de las monedas moviendo el precio del 100%, nadie ha explicado aún qué queda en pie el día que ese 7% quiera salir a la vez.