Bitcoin: «la mayor burbuja de la historia», a examen
Hay una escena que se repite cada vez que el precio de Bitcoin se desploma: alguien mira la gráfica en escala logarítmica, respira hondo y sentencia que está ante la mayor burbuja de la historia, más grande que la de los mares del sur y que la de los tulipanes holandeses. La discusión arranca precisamente con ese gráfico. Y a partir de ahí, el debate se convierte en un pulso entre dos relatos que no se escuchan: el que ve en Bitcoin una reserva de valor inquebrantable y el que lo compara con una estafa piramidal en fase terminal.
¿Es Bitcoin la mayor burbuja de la historia?
La tesis de partida es clara: Bitcoin es la mayor burbuja de la historia, más que la de los mares del sur y los tulipanes holandeses. Quien la sostiene no pide salir del mercado, solo constata un hecho: el activo cotiza muy por encima de cualquier valoración racional. Frente a eso, la respuesta más repetida es que la verdadera burbuja es el sistema fiat basado en una deuda que no puede pagarse. Bitcoin, en esa lectura, no sería la burbuja, sino la contrapartida del dinero impreso de la nada. Un tercer grupo, más escéptico, lo reduce todo a especulación pura y dura: humo bien vendido.
El argumento más incómodo para los entusiastas no viene de un crítico, sino de un dato: el IBIT de iShares cotizaba a 36,33 dólares el 22 de marzo de 2024. Ese vehículo regulado existe porque hay demanda institucional. Y si hay demanda institucional, la tesis de la burbuja puramente minorista se tambalea.
El oro y Bitcoin: la comparación que no cesa
La analogía con el oro es el caballo de batalla de los defensores. Bitcoin sería como el oro, pero más práctico porque se puede mover y además genera rentabilidad. El argumento de fondo es que se trata del único activo del mundo que no inflaciona. La respuesta de los críticos es demoledora: el oro convierte 100.000 dólares en 120.000 sin dejar de dormir bien, mientras que Bitcoin convierte 100.000 en 25.000 o en 300.000 según la luna. Y añaden un detalle que duele: ningún inversor serio mete 100.000 dólares en Bitcoin porque no le hace falta.
La contraargumentación no se queda ahí. Se recuerda que entre noviembre de 2021 y enero de 2023 el activo cayó un 75%. Quien aguantó, sudó tinta. Quien vendió, perdió. Y quien solo metió la paga de los domingos, durmió mejor.
¿Sirve Bitcoin para comprar un piso o un coche?
La utilidad real de Bitcoin como moneda de cambio es el punto más discutido. Hay quien sostiene que no se puede usar para ninguna compraventa importante en ningún lugar del mundo, y que precisamente por eso es una burbuja: sustenta su valor en algo ficticio que no se materializa. La respuesta es que en El Salvador es moneda oficial y se puede usar en todas las transacciones. El matiz llega de inmediato: una reserva de valor muy volátil tiene menos consistencia que las acciones de Terra. Y aunque se acepte Bitcoin para comprar un piso, habría que tributar por el ITP y por el capital no declarado, con Hacienda frotándose las manos.
El escenario que muchos consideran el verdadero catalizador está por llegar: si se implantan las CBDC, se prohíbe el dinero en metálico y se imponen restricciones, Bitcoin pasa a ser mucho más útil. Es la hipótesis que sostiene el precio a largo plazo.
La advertencia de una burbuja según sus propios críticos
Una burbuja tiene tres características, según el análisis más detallado que se ha publicado en este debate. Primero, la mayoría empieza a notar que algo no cuadra y la palabra burbuja aparece en las conversaciones. Segundo, la avaricia impide anticipar hasta dónde puede llegar. Tercero, la caída es violenta y sin avisar. El diagnóstico es que ya estamos en la primera fase y probablemente en la segunda, con manos fuertes vendiendo. La tercera está por venir.
Frente a eso, el cálculo más optimista es que si es la mayor burbuja de la historia y está empezando, es un momento inmejorable para entrar. El escenario pesimista parte de que está terminando y todo el que ha invertido ha obtenido beneficio, así que lo lógico es salir. La contradicción es perfecta: la misma premisa lleva a dos decisiones opuestas.
El problema de la pérdida de monederos y la energía
Hay un factor que casi nadie discute: con el paso de los meses y los años, muchos monederos se pierden porque se olvidan o se pierden los datos. Si Bitcoin es limitado, llegará un día en que solo existan 100 Bitcoin en todo el mundo en manos de 500 personas o instituciones que acumularon y nunca vendieron. La comparación con un Picasso es inevitable: limitado, imposible de generar más y en manos de unos pocos. A eso se suma el alto coste energético y de hardware de mantener la red viva. La conclusión de quien plantea esto es que Bitcoin consume el exceso de dinero impreso, ni más ni menos.
El dato que descoloca
El S&P 500 tiene detrás la economía más potente del mundo. Bitcoin solo tiene detrás especulación. Pero el 30% del peso del índice está en las diez primeras empresas, una de ellas Berkshire Hathaway, y nadie sabe muy bien qué producen esos señores. Si en realidad no valen nada, ¿por qué no los venden? La pregunta queda flotando. Y mientras tanto, Bitcoin ha subido un 400% en un año. Hay quien se siente estafado por eso.