Hablan los invitados de la polémica boda de Ourense: «Poco le faltó para vomitar en el beso»
La fiesta acabó en una pelea entre ambas familias y con la novia en la piscina sin los supuestos 40.000 euros prometidos
De la polémica boda entre Antonio y Brenda en Ourense se han escrito varias versiones, pero aún faltaba conocer el testimonio de los invitados. Varios de ellos han aclarado que el enlace era un «paripé». «Todos sabíamos que nos habían invitado para sacarnos los cuartos, porque ellos ya llevaban casados más de tres meses», relatan a 'El Mundo'.
Y, al parecer, ahí está el quid de la cuestión. Antonio y Brenda habrían acordado meses atrás que ella recibiría 40.000 euros después de la celebración de la boda -versión que Antonio ya ha desmentido-. Pretendían lograr ese dinero con el enlace celebrado en A Casa da Tulla, una casona del siglo XVII ubicada cerca de la frontera con Portugal. Por ello invitaron a 150 personas al evento. Pero sus cuentas empezaron a fallar cuando solo aparecieron unos 50.
Cuentan algunos de los asistentes al citado medio que, además, la mayoría de los asistentes optó por dejar los regalos en casa de los padres de Antonio. Según relatan, por un acto de buena fe para «no hacer tan descarado» que el fin de la boda era recaudar dinero.
El problema es que cuando Brenda se dio cuenta de lo sucedido, los camareros hacía rato que habían abierto la barra libre. Y el alcohol y el dinero no casan bien. «Nos iba contando abiertamente que tenía un pacto con Antonio y que tenía que conseguir 40.000 euros, que sí o sí tenían que acabar saliendo esos 40.000...», cuentan los invitados.
Los familiares de la novia, que también conocían el acuerdo prenupcial, empezaron «a discutir entre ellos». Los nervios estaban a flor de piel y Brenda «comenzó a acercarse a los invitados que parecían tener más dinero para dejarnos caer que Antonio le había hecho esa promesa y preguntarnos cómo pensaba resolverlo ahora», asegura uno de los afectados. Este y sus acompañantes trataron de calmarla: «¿Y qué vas a hacer? Es tu marido. Denúncialo si quieres, pero tú verás». Pero no funcionó.
Brenda, al comprobar que no iba a conseguir el botín, elevó la tensión a un enfrentamiento directo entre familiares. La novia acabó en la piscina y el resto de familiares acabaron enfrentándose hasta que intervino la Guardia Civil. «Todavía tienen alguna calva», apunta un testigo sobre dos mujeres que llegaron a las manos. Entre los asistentes al evento estaba la alcaldesa de Ramirás, Isabel Gil, que acudió como amiga de la familia de Antonio. Los rumores sitúan a la regidora en medio de uno de los enfrentamientos físicos. Sin embargo, fuentes municipales precisan a 'El Mundo' que no les consta que estuviera involucrada en ningún tipo de agresión.
El relato de que la boda acabó en una batalla campal encaja con el de los famosos audios difundidos por Internet. Al igual que la supuesta infidelidad que Antonio niega. Los invitados no confirman si hubo cuernos o no, pero sí dejan claro que vieron a Brenda marcharse con un miembro de la organización «durante unos minutos».
La versión de quienes asistieron a la boda no deja lugar a dudas. «Todo era un negocio», aseguran con rotundidad. Hasta se atreven a comentar el beso tras el 'sí quiero': «Bueno, ya visteis el vídeo, que a la chica poco le faltó para vomitar cuando se dieron el beso».
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