El bulo del Bar España llega a juicio 28 años después
Un peluquero de Benicarló con problemas de alcoholismo, Reinaldo Colás, fallecido en 2017, construyó durante las dos últimas décadas de su vida una trama falsa de abusos a menores que acabó salpicando a expresidentes de la Generalitat Valenciana y de la Diputación de Castelló, a una jueza y a un capitán de la Guardia Civil. El origen no fue una investigación periodística ni una denuncia creíble: fue un divorcio en 1997. Colás acusó a la pareja de su exmujer, Giuseppe Fariña, de abusar de sus hijas. La jueza que archivó la causa por falta de pruebas se convirtió en objetivo prioritario de una campaña de difamación que, según el escrito de acusación del Ministerio Fiscal, no dejó de ampliarse.
El
bulo sostenía que el
bar España, un local de carretera en Benicarló, era el epicentro de una red de pederastas que abusaba de niños de centros de menores. En la fábula entraron Carlos Fabra, expresidente de la Diputación de Castelló, dos empresarios, un médico y un fotógrafo con los que Colás mantenía enemistades personales. Después se añadió a Francisco Camps, expresidente de la Generalitat Valenciana. Los foros conspiracionistas multiplicaron el relato hasta asegurar que Camps participaba en los abusos vestido de Spiderman.
Qué fue el bulo del Bar España y cómo se construyó
Colás grabó a sus hijas asegurando que en el
bar España se producían orgías y ritos satánicos con menores. Usó a drogadictos y jóvenes vulnerables para fabricar testimonios que sistemáticamente se demostraron falsos. El pseudocriminólogo Antonio Toscano Marqués, ya fallecido, alimentó la paranoia y ayudó a fabricar esas declaraciones. El Juzgado de lo Penal número 1 de Vinaròs ya condenó a Colás como autor de un delito de acusación y denuncia falsa. Los vídeos de los menores, colgados en internet, se convirtieron en la punta del iceberg de una supuesta red que también habría cometido asesinatos.
El periodista Genar Martí, coautor de un reportaje de
Equipo de Investigación en La Sexta, observa paralelismos brutales con las teorías de la conspiración del caso Alcàsser y sitúa 1997 como año crucial. Coincidiendo con el juicio por los asesinatos de Míriam, Toñi y Desirée, el programa
Esta noche cruzamos el Mississipi, dirigido por Pepe Navarro, tuvo un papel tóxico en la propagación de la teoría conspirativa. En ese contexto, el peluquero de Benicarló empezó a construir el
caso bar España y contactó con el padre de una de las víctimas de Alcàsser y con el pseudocriminólogo Juan Ignacio Blanco, ambos condenados.
El problema: los menores reconocieron el montaje
El periodista Javier Cavanilles, experto en teorías de la conspiración, lo resume: lo que hace diferente este caso es que nace directamente como una venganza. Se aprovecha el contexto de Alcàsser y el peluquero, desde el principio, cuando empieza a vengarse de su mujer, lo enmarca en la teoría existente. El problema para los creadores del bulo es que los menores de los vídeos han reconocido que todo fue un montaje. Las hijas de Colás declararon que su padre elaboraba un guion con las afirmaciones disparatadas que luego grababa en su peluquería. A pesar de las condenas por difamación, siguieron erre que erre.
Cuando en 2015 el Pacte del Botànic accedió al gobierno de la Generalitat Valenciana, Colás se dirigió con una pequeña tropa de adeptos a la vicepresidenta y consellera de Igualdad y Políticas Inclusivas, Mónica Oltra, para denunciar los presuntos abusos. Como no le hicieron caso, la agregaron a la lista de cargos públicos acusados de encubrir la trama de pederastia, junto con la consellera de Justicia, Gabriela Bravo, y dos directoras generales. Sencillamente ampliaron la campaña de difamación, señala el escrito de la Fiscalía.
Quiénes se sientan en el banquillo y por qué
Ya fallecidos Reinaldo Colás y Antonio Toscano, principales artífices del infundio, hasta nueve propagadores del bulo en internet se sentarán en el banquillo de los acusados. Los delitos que se les imputan: contra la integridad moral, calumnias con publicidad contra particular y contra autoridad y funcionario público, injurias y calumnias con publicidad y denuncia falsa contra la administración de justicia. La instructora del caso ha dictado medidas cautelares para la retirada de los contenidos sobre el
bar España, aunque aún queda cierto rastro en la red.
La mayoría de los difusores, según Genar Martí, tienen un perfil que orbita el negacionismo y el movimiento antivacunas. Ese detalle ha encendido a una parte del público, que ve en la mención un intento de desacreditar por asociación a quienes discrepan de las políticas sanitarias. La discusión de fondo, sin embargo, es otra: cómo un relato sin pruebas verificables resistió dos décadas y llegó a calar como creencia popular en Castelló, igual que ocurrió con la teoría de la conspiración del caso Alcàsser.
El contexto de Alcàsser y el papel de la televisión
El año 1997 concentra las claves. El juicio por los asesinatos de las tres niñas de Alcàsser ocupaba todas las parrillas y el programa de Pepe Navarro amplificó la teoría de la conspiración. En paralelo, Colás empezó a grabar a sus hijas y a construir el relato del
bar España. La coincidencia no es casual: el bulo de Benicarló se alimentó del mismo caldo de cultivo que el de Alcàsser, con contactos directos entre los propagadores de ambos.
El Ministerio Fiscal describe en su escrito una campaña de difamación que fue ampliándose por capas. Primero la jueza que archivó la causa, después un capitán de la Guardia Civil y la directora del centro de protección de menores del Baix Maestrat. Más tarde, cargos políticos y empresarios locales. El patrón se repite: quien no daba credibilidad al relato pasaba a formar parte de él como encubridor.
Qué queda del bulo del Bar España en internet
Aunque la instructora ha ordenado retirar contenidos, aún queda rastro en la red. Los vídeos de los menores siguen circulando en algunos foros y plataformas, y la creencia popular de que el
bar España fue el epicentro de una red de pederastas persiste en parte de la opinión pública de Castelló. El daño para los afectados, según el escrito de la Fiscalía, ha sido prácticamente irreparable.
La paradoja es que el bulo nació como venganza personal y acabó convertido en bandera de una causa política. Colás murió en 2017 sin ver el juicio. Toscano también falleció. Los nueve acusados se enfrentan ahora a un proceso que llega 28 años después del divorcio que lo inició todo. ¿Se puede desmontar una mentira que llevaba dos décadas sonando como verdad?