Camps, juzgado por tres trajes; las joyas de ZP, sin noticias
¿Por qué un presidente autonómico fue sentado en el banquillo por tres trajes y un expresidente del Gobierno no ha tenido que dar explicaciones por unas joyas? El caso de Francisco Camps, absuelto tras un largo proceso, sigue siendo el paradigma de un supuesto doble rasero en la justicia española. Mientras el PP fue sometido a un escrutinio feroz por regalos de ínfimo valor, los obsequios recibidos por la cúpula del PSOE -como las joyas de Zapatero- apenas han generado titulares.
El debate se reaviva cada vez que sale a la luz un nuevo episodio. El exministro socialista Miguel Sebastián salió al paso defendiendo que rechazar un regalo es de mala educación. Pero la comparación con otros casos no favorece al argumento oficial: Gadafi regaló a Aznar un caballo pura sangre valorado en 20 millones de dólares, y el animal fue entregado a la unidad montada de la Guardia Civil. En el caso de Camps, pese a la absolución, la sombra de la corrupción le persiguió hasta el final de su carrera política.
No falta quien recuerda la analogía de Al Capone, condenado por fraude fiscal cuando no pudieron probarle nada más grave. Para muchos, el 'lawfare' actúa con lógica partidista: el PP sería cabeza de turco, mientras que el PSOE gozaría de impunidad sistemática. La pregunta que queda en el aire es si las joyas de Zapatero correrán la misma suerte que los trajes de Camps o si, como apuntan los más escépticos, el relato cambiará cuando la película llegue a su fin.
Hasta entonces, la justicia sigue teniendo dos velocidades. Y el espectador, prudente, espera el desenlace.