El cangrejo rojo en el Guadalquivir: ¿idea brillante o un problema?

RESUMEN DEL DEBATE · elaborado con IA

En la primavera de 1974, el aristócrata Andrés Bores Saavedra importó legalmente dos toneladas de Procambarus clarkii y las soltó en la marisma del Guadalquivir. La decisión, tomada en la intimidad de una finca, iba a reconfigurar el mapa ecológico de Doñana durante las próximas cinco décadas.

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Un aristócrata liberó miles de cangrejos rojos americanos en el Guadalquivir en 1974: 50 años después, la situación ha llegado a un punto de no retorno​


Cincuenta años después de que Andrés Bores introdujera dos toneladas de cangrejo rojo americano en el Guadalquivir, el crustáceo ha reconfigurado el mapa ecológico y económico del Parque Nacional de Doñana.

En la primavera de 1974, la marisma del Guadalquivir era un ecosistema en equilibrio. Nadie en la Puebla del Río ni en Isla Mayor podía imaginar que el gesto de un solo hombre iba a transformar para siempre la geografía, la fauna y la economía de Andalucía.

Aquel año, el aristócrata y ganadero Andrés Bores Saavedra decidió importar legalmente dos toneladas de Procambarus clarkii —conocido popularmente como cangrejo rojo americano— desde Luisiana (Estados Unidos).

¿El objetivo? Una idea de negocio aparentemente brillante: introducir una especie de rápido crecimiento para dinamizar la economía de la zona y ofrecer una alternativa gastronómica.

Lo que Bores concibió como una granja controlada terminó convirtiéndose, cinco décadas después, en la oleada turística biológica más destructiva e irreversible de la historia de España.

De las piscinas de cría al escape masivo​

Los primeros ejemplares se alojaron en instalaciones en La Puebla del Río. Sin embargo, el cangrejo rojo no es una especie cualquiera. Capaz de caminar fuera del agua, cavar galerías de más de un metro de profundidad y resistir condiciones extremas de sequía y falta de oxígeno, el crustáceo tardó muy poco en romper su confinamiento.

Las riadas habituales de la cuenca del Guadalquivir y la propia biología del animal hicieron el resto. En cuestión de meses, el cangrejo rojo inundó los canales de riego, los arrozales y los lucios del Parque Nacional de Doñana.

Sin depredadores naturales capaces de frenar su avance y con una capacidad reproductiva asombrosa —una sola hembra puede poner hasta 500 cigot por puesta—, la especie colonizó el sur peninsular a velocidad de vértigo.

Un terremoto ecológico en Doñana​

Cincuenta años después, el balance medioambiental es devastador. La llegada del invasor transoceánico actuó como un martillo neumático sobre la biodiversidad autóctona:

  • Extinción local del cangrejo de río ibérico: El americano era portador sano del hongo Aphanomyces astaci, causante de la afanomicosis. Esta peste del cangrejo aniquiló en pocos años las poblaciones del cangrejo de río nativo (Austropotamobius pallipes), hoy virtualmente desaparecido de la cuenca.
  • Destrucción de la vegetación acuática: Al ser una especie omnívora y voraz, desabrigadó los fondos de las lagunas, dejando sin alimento ni refugio a peces e invertebrados locales.
  • Daños en la infraestructura agrícola: Sus galerías subterráneas desestabilizaron las motas de los arrozales y provocaron pérdidas constantes de agua en los sistemas de riego.
Paradójicamente, la especie también provocó un vuelco en la cadena trófica. Aves como la garza real, la espátula o el amenazado águila imperial adaptaron su dieta para alimentarse de este crustáceo abundante, convirtiéndose en una fuente de comida clave durante las épocas de sequía.

(imagen visible para usuarios registrados)Cangrejo rojo americano / Junta de Andalucía

De plaga incontrolable a motor económico​

A diferencia de otras invasiones biológicas que solo generan pérdidas, el caso del Guadalquivir tomó un rumbo insólito. Lo que empezó como un desastre medioambiental terminó convirtiéndose en el sostén económico de municipios enteros.

Isla Mayor (Sevilla) se transformó en la capital europea del cangrejo rojo. En la década de los 80 se consolidó una industria procesadora y de pesca artesanal que hoy exporta miles de toneladas de este crustáceo a países como Suecia, Finlandia o Estados Unidos. Para cientos de familias de la comarca, la plaga es, literalmente, su medio de vida.

Este factor socioeconómico generó un choque legal histórico cuando en 2016 el Tribunal Supremo incluyó al cangrejo rojo en el Catálogo de Especies Exóticas Invasoras, lo que prohibía su comercialización y posesión viva.

La presión social y el riesgo de colapso económico en la marisma obligaron a modificar la Ley de Patrimonio Natural para permitir su pesca y procesamiento bajo estrictas medidas de control sanitario e industrial.

Un punto de no retorno​

Cincuenta años después de aquel desembarco en 1974, la ciencia coincide en un diagnóstico unánime: el cangrejo rojo americano nunca desaparecerá del Guadalquivir. La erradicación es técnicamente imposible.

El capricho del aristócrata Andrés Bores dejó una lección imborrable sobre los peligros de alterar los ecosistemas. Doñana y la marisma hispalense aprendieron a convivir con el invasor, transformando la progenitora de todas las invasiones en un delicado equilibrio entre el desastre ecológico y la supervivencia económica.
 
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Hay cangrejo de rio autóctono en el guadalquivir?

Por cierto.

En Herrea de Pisuerga (Palencia) está el museo del cangrejo de Río español

Casa del Cangrejo | Herrera de Pisuerga Casa del Cangrejo | Herrera de Pisuerga
 
Esa misma ocurrencia tuvo Felipe II al traer hace 500 años cangrejos italianos desde la Toscana para repoblar el Tajo y otros ríos españoles. Los cangrejos que dan como autóctonos es muy posible que no lo sean, ya que tampoco hay testimonio o restos de ellos antes de su introducción en el s.XVI.

Los archivos históricos guardan las pruebas de la introducción del cangrejo de río en el siglo XVI | Estación Biológica de Doñana - CSIC
 
Y para colmo comparado con el ibérico, cocinado no me gusta nada. Si alguien ha probado el cangrejo ibérico (cuando se podía), lo sabrá.
Tengo entendido que el cangrejo rojo americano es pescado en Isla Mayor, sazonado y llevado a Suecia, donde se consume mucho
 
Esta por todas partes en Andalucia, en cualquier riachuelo te puedes encontrar alguno. Y donde están ellos, no hay rana común ni otras especies que antaño dominaban esas mismas zonas.

Muchos animales de América y de Asia se adaptan demasiado bien a ciertas zonas de Europa. Más que nada por tener un comportamiento más agresivo o intenso, y rompe la estabilidad de los ecosistemas más tranquilos de Europa.

Las tortugas americanas son otro ejemplo de eso.
 
Sí, sí. Pueden culpabilizar a un único individuo. Pero en el Tera o en el Jiloca (hala, al mapa) quienes fomentaban esta "biodiversidad" eran los de ADENA, que era el Greenpeace de la época.

El infierno está empedrado de buenas intenciones -decía el clásico. Pero con el buenismo que padecemos hoy día no me quiero imaginar qué clase de averno nos describiría el Dante.

-A mí me da igual quién sea usté. Los dantes y los tomantes, tòs palante -decía el can Cervero cuando Dante y Virgilio quisieron salir del hades porque solo estaban de visita.

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FREE ZOUHAM o abandonad toda esperanza.
 
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Cuánto habrá que esperar para conocer el desastre de ser 50 millones de habitantes con las actuales infraestructuras….
 
Bueno, lo del cangrejo es más tolerable. Son las típicas ideas que sobre un papel quedan perfectas o como se dice, en su mente quedaba magnífico.

En Australia no se les ocurrió otra cosa que introducir un sapo para que se comiese los insectos que afectaban a un cultivo

El sapito era venenoso, al no tener ningún enemigo natural se expandió exponencialmente por todo el país, creo que solo queda libre una pequeña área alrededor de Darwin, cada vez se acerca más.

El sapo de caña es originario de Centroamérica y Sudamérica. Fue introducido en Australia en 1935 para intentar controlar un escarabajo que dañaba los cultivos de caña de azúcar en Queensland. Se trajeron poco más de cien ejemplares desde Hawái y se liberaron miles de descendientes en los campos.

En la práctica, el plan fracasó. El escarabajo vivía en la parte alta de las plantas de caña y los sapos no llegaban hasta allí. En cambio, el anfibio encontró comida abundante en el suelo y casi ningún depredador capaz de soportar su veneno. Con el paso de las décadas la especie se ha expandido por más de un millón de kilómetros cuadrados del norte australiano y algunos estudios estiman que puede haber más de doscientos millones de sapos de caña en el país
 
Y para colmo comparado con el ibérico, cocinado no me gusta nada. Si alguien ha probado el cangrejo ibérico (cuando se podía), lo sabrá.

Yo recuerdo de pequeño comerlo en algún bar de Madrid. Luego desapareció y este nunca lo he probado. De hecho, no me parece haberlo visto nunca en un bar.
 

Se pueden pescar, pero te hacen sacrificarlos antes de transportarlos. A mí me gusta tenerlos vivos un día entero en agua limpia para que se depuren un poco. Lo mejor es la salsa, los hago con tomate o al ajillo.
 
Esta por todas partes en Andalucia, en cualquier riachuelo te puedes encontrar alguno. Y donde están ellos, no hay rana común ni otras especies que antaño dominaban esas mismas zonas.

Muchos animales de América y de Asia se adaptan demasiado bien a ciertas zonas de Europa. Más que nada por tener un comportamiento más agresivo o intenso, y rompe la estabilidad de los ecosistemas más tranquilos de Europa.

Las tortugas americanas son otro ejemplo de eso.
Ahora hazlo con los primates, o mejor no, que te metes en un lío.
 
Lo mismo pasa con el cangrejo azul en Ceuta: o lo frenamos o dañará el ecosistema.
 

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