Bueno... y si no hubiera sido el Concilio Vaticano II, pues habría sido el Tercero. Qué más da. Es un proceso que llevaba tiempo gestándose y nada lo iba a frenar. Es un cambio muy profundo. Habrá quien piense que Dios contempla esta situación y tomará medidas. Ya veremos. Y según algunas profecías no será agradable y pagarán justos por pecadores.