Ceuta y Melilla: el Congreso de EE.UU. se alinea con Marruecos
La resolución del Congreso de EE.UU. que califica Ceuta y Melilla de «territorio marroquí» ha roto el consenso tácito de Washington con España. La iniciativa, recogida por El Debate, pone en jaque el discurso del Ejecutivo y reabre un contencioso que nunca se cerró del todo.
El argumento más contundente es jurídico. El artículo 6 del Tratado del Atlántico Norte excluye a ambas ciudades de la defensa colectiva: limita el artículo 5 al territorio de los aliados en Europa y Norteamérica. Si Marruecos diera el paso, la OTAN no tendría por qué mover un dedo.
El precedente de Perejil (2002) lo demostró. La UE solo ofreció declaraciones, y quien resolvió fue Colin Powell a base de llamadas. La bandera española se arrió el 20 de julio. Washington, entonces y ahora, tiene la última palabra.
En el plano político, el episodio se lee como un «triunfo de Sánchez» para unos, y para otros como el resultado de vender humo: Marruecos es productor de litio, socio de EE.UU. e Israel, y pieza clave en el control del Mediterráneo. La disputa ya no va de historia; va de recursos y rutas marítimas.
Mientras el Gobierno repite que la UE está con España, el artículo 6 dice justo lo contrario: la garantía real es la OTAN, y la OTAN no llega a Ceuta ni a Melilla. Ese es el dato que descoloca.