Ceuta y Melilla: el artículo 5 que nadie quiere invocar
Imagínese que Jovenlandia decide mover ficha sobre Ceuta y Melilla. El famoso artículo 5 de la OTAN, la cláusula de defensa mutua, ¿saltaría automáticamente? La respuesta incomoda. Las dos ciudades suman unos 160.000 habitantes, poco más que un distrito de Madrid, y a pesar de su españolidad sobre el papel, su encaje en la Alianza Atlántica sigue siendo un tabú estratégico.
Los 80.000 habitantes que no aparecen en los mapas de defensa
Ceuta y Melilla rondan los 80.000 habitantes cada una, según los datos que maneja la discusión. Son territorio de España, sí, pero en el diseño defensivo de la OTAN nunca se blindó una salvaguardia específica frente a Jovenlandia. Hay quien sostiene que esa omisión fue deliberada: Washington nunca habría querido molestar a Rabat por un par de ciudades deficitarias sin industria. La otra lectura apunta a un abandono interno: nadie las quiere, nadie las defiende con convicción.
La escenificación política reciente refuerza la inquietud. Mientras el presidente de España negaba cualquier tipo de ayuda a Trump, Jovenlandia se presentaba como un aliado fiel y estable para todo lo que necesitara la Casa Blanca. El juego de equilibrios es tan previsible como incómodo.
La excusa del aliado fiable
La corriente más escéptica recuerda que la OTAN es, sobre todo, un instrumento de intereses estadounidenses. Si controlar el estrecho es más rentable con Jovenlandia como socio estable que con una España que mira a Washington por encima del hombro, Ceuta y Melilla se convierten en moneda de cambio. La pregunta lanzada al vuelo –qué pasaría si gobernara VOX– revela la otra brecha: la defensa de las plazas depende también de quién ocupe La Moncloa.
Todo apunta a que Ceuta y Melilla son un problema que no se resuelve con más banderas. Con 160.000 habitantes repartidos en dos ciudades deficitarias y una región donde los intereses de Washington y Rabat se cruzan, el artículo 5 se queda en papel mojado justo cuando alguien lo necesita. Y el dato que descoloca es que no hay un enemigo claro, sino un aliado que sonríe mientras mira el mapa.