El Corte Inglés recupera la felicitación de cumpleaños por carta
La cadena de grandes almacenes ha vuelto a enviar a algunos clientes una felicitación física por su cumpleaños, firmada por Marta Álvarez. Una vuelta a la tradición postal de Isidoro Álvarez, aunque con un estilo menos formal, que ha despertado reacciones encontradas: de la aprobación nostálgica a la crítica por el gasto de papel y las prioridades de la empresa.
Un gesto vintage en plena era virtual
Durante años, El Corte Inglés felicitaba por carta a sus clientes; la costumbre se dejó de usar y ahora ha reaparecido de forma puntual. Quien ha recibido la tarjeta lo aplaude: un detalle personal en un mundo de mensajes automáticos. La firma actual, Marta Álvarez, sustituye a la de Isidoro Álvarez, y el diseño ya no es el clásico formal de entonces.
Papel, perros y neveras fantasma
Pero el gesto no convence a todos. La crítica medioambiental recuerda el derroche de papel que se evita en países como Suiza, y hay quien condiciona sus compras a la política de permitir perros en las tiendas, algo que la cadena comparte con otras superficies. Tampoco falta quien apunta que la felicitación no sustituye a mejores condiciones laborales. La guinda la puso el propio destinatario: tras elogiar la carta, contó que este año compró una nevera, la pagó y no llegó; la tuvo que comprar en otra cadena. La promesa de reconquista del cliente por correo acaba en el mostrador de la devolución.
La función no se repitió: al año siguiente no hubo otra carta. El episodio quedó en un gesto aislado de relación con el cliente, mientras el descontento con los servicios sigue coleando. Que una tarjeta de felicitación acabe oscurecida por una nevera sin entregar resume la distancia entre la forma y el fondo.