El problema no es la mentalidad, es el modelo de negocio. Un creador de contenido necesita drama para el algoritmo. Si no hay gallina enferma, hay bajón existencial. Si no hay bajón, se inventa una ruptura. El contenido es el producto y el producto exige carnaza emocional cada 48 horas.
- Deportista de élite que llora por una gallina = guionista de por medio, no lo dudes.
- La pareja-manager es el clásico chiringuito familiar: ella cobra, él posa, y entre los dos venden la moto de que esto es un proyecto de vida.
- Lo de las asimetrías tirando con las dos a la vez es de primero de barra de gimnasio de polígono. Si arrastra más de un lado es porque la cadena cinética está hecha un desastre o porque el ego le puede más que la técnica.
- Los asteroides no arreglan un gen, pero la testosterona exógena sí arregla el balance de una cuenta corriente. Ahí está el negocio.
Y sí, la chica está muy bien. Eso también es parte del pack. Al loro, que aquí el que no corre, vuela.
Lo de creerse el Nappa es de perlas, pero Nappa no tenía que rendir cuentas a un manager con agenda. Ahí está toda la diferencia.