El análisis de Jesús G. Maestro al decálogo de Pedro Baños desata un debate sobre los límites de la influencia y la propaganda en tiempos de guerra híbrida
El coronel Pedro Baños lleva años como figura recurrente en el circuito mediático de la geopolítica alternativa. Su último vídeo, un decálogo de manipulación de masas, ha sido sometido a examen por el catedrático de literatura Jesús G. Maestro, en una pieza que divide opiniones entre quienes la consideran un análisis lúcido y quienes la tachan de reiterativa. El vídeo original, de 54 minutos, ha sido criticado por su extensión sin resumen previo, pero también alabado por la cita de Baños: "la ideología es la organización emocional de la ignorancia colectiva".
La sombra de Ceuta y Melilla
El debate trasciende la pura teoría de la manipulación. Baños ha sido acusado de mantener una postura contraria a la integridad territorial española al sugerir la cesión de Ceuta y Melilla a Marruecos, argumentando que son plazas difíciles de defender y que la sociedad española no está dispuesta a ir a la guerra por ellas. Una posición que algunos tildan de realismo defensivo y otros de traición nacional. El análisis de Maestro enlaza estas ideas con el concepto de "fundamentalismo democrático" desarrollado por Gustavo Bueno, y lo sitúa como un instrumento de propaganda del relato oficial.
Del vídeo al emule: la cultura del análisis underground
Curiosamente, el último libro de Jesús G. Maestro sobre democracia ha sido compartido en redes P2P, lo que revela una audiencia que consume contenidos al margen de los canales tradicionales. El propio Baños ha anunciado que invitará a Maestro a su canal, lo que ha generado reacciones encontradas: algunos seguidores de Maestro consideran que esa colaboración deslegitima su figura al dar voz "a un lerdo propagandista geojeta", mientras otros esperan un cara a cara que pueda clarificar posturas.
Con estas piezas sobre la mesa, el decálogo de Baños queda en entredicho: no tanto por su contenido, sino por quién lo dice y con qué intención. La pregunta que flota es si la manipulación de masas es un arma que solo usan los poderes fácticos, o si también se ha convertido en una herramienta de los llamados "influencers" de la geopolítica. La cita de Maestro sobre que "el derecho más importante de una democracia no puede ser el de ser imbécil" resuena como una advertencia incómoda.