Desahuciada a los 87 años tras 71 viviendo en el mismo piso
Maricarmen, una anciana de
87 años, ha sido desahuciada esta semana del piso del madrileño barrio del Retiro en el que vivía desde hacía
71, con un contrato firmado en
1956. El desalojo no se ejecutó por impago, sino por la duración del propio contrato. La ministra de Vivienda, Isabel Rodríguez, acusó a la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, de poner la «alfombra roja» a los fondos de inversión.
¿Por qué la han desahuciado si no fue por impago?
La clave no está en el impago, sino en la fecha del contrato. Aquel régimen de renta antigua —prórroga forzosa, rentas congeladas— procedía de la ley de arrendamientos de la época de Franco. Hay quien sostiene en el debate que aquello era una
bomba de relojería: dos décadas sin obra nueva en alquiler, mercado negro y traspasos a precio de oro. Un escudo, dicen, que protegía al inquilino mientras secaba el grifo de la oferta.
La tesis de que Franco protegía a los inquilinos
Circula una versión que culpa al PSOE de todo el desaguisado. En el debate se responde con fechas: el Decreto Boyer de
1985 abrió la mano y la LAU de
1994 terminó de liberalizar el mercado bajo gobiernos socialistas; los precios, según esa lectura, volaron. Quien pudo derogar la prórroga antes, tampoco lo hizo, sostienen.
El PP endureció la norma en lugar de tumbarla
Ya en el poder, en vez de liquidar el régimen antiguo, lo recortó, según los participantes en el debate: la Ley 4/2013 bajó el plazo mínimo de alquiler de
5 a 3 años. Y la Ley de Vivienda de 2023 sigue vigente, según esa misma versión, sin que la oposición mueva ficha más allá del mitin.
La oferta de última hora al Ayuntamiento
Según un participante del debate, la empresa propietaria habría planteado que Maricarmen vuelva al piso si el Ayuntamiento se hace cargo del inmueble para vivienda social. Antes, según las versiones que circulan, habría rechazado que particulares asumieran el alquiler.
La pregunta no es quién gobierna, sino cuántos contratos de 1956 quedan todavía por vencer.