pelexo
A MORIR
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La anciana ya ha denunciado…
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La tragedia de una madre octogenaria que ha visto cómo uno de sus hijos ocupaba su casa y otra le sustraía una considerable suma de dinero, dejándola sin hogar.
Los refranes, a veces, aciertan de pleno. Y si no, que se lo digan a Loli, una mujer de 80 años que vive en Madrid y que ha visto cómo la vida le ha dado un revés inesperado, cortesía de su propia descendencia. Con problemas de movilidad que le dificultan el andar, Loli es propietaria de dos viviendas, pero ninguna de ellas le sirve de refugio. Una de ellas, en Alcorcón, ha sido ocupada por su hijo. De la otra, un chalé en Navalcarnero, posee el 60% de la propiedad, ya que la compró junto a su hija, quien, según Loli, le ha estafado unos 350.000 euros.
La pesadilla de Loli comenzó en agosto de 2025. Debido a sus problemas de salud, había sido sometida a varias infiltraciones. Fue en ese contexto cuando su hija le propuso un plan: vender su casa actual y la de ella para comprar una nueva en Navalcarnero y vivir juntas, de modo que pudiera cuidarla. Loli aceptó la idea. Sin embargo, el día que firmó la venta de su piso en San José de Valderas por 305.000 euros, su hija le comunicó que no podía vender su propia propiedad porque estaba "atada a un proceso de la Ley de Segunda Oportunidad".
Loli confiesa que no entiende mucho de leyes, pero lo cierto es que no vio ni un euro de la venta de su casa. Para colmo, su hija ya le había sacado 46.000 euros de su cuenta bancaria anteriormente. La situación se volvió insostenible cuando se mudaron al chalé. Los problemas de convivencia empezaron con nimiedades, como la decoración. Su hija la convenció de vender sus muebles, que Loli tenía en perfecto estado, porque decía que eran "viejos y no pegaban". Compró un aparador para sus vajillas y su hija le colocó encima una televisión enorme, negándose a que pusiera flores o figuritas. Loli llegó a gritarle en varias ocasiones: "¡Que esta es mi casa también!". La tensión fue en aumento. Su hija guardó la mayoría de las pertenquementes de Loli en el sótano, al que puso un candado y se negó a darle una copia de las llaves. Loli llegó a llamar a la Guardia Civil, pero no sirvió de nada.
Desesperada, Loli reventó el candado del sótano con un martillo. Esto provocó la intervención de la Guardia Civil de nuevo, que intentó mediar, pero la relación ya estaba rota. A sus 80 años, Loli se vio en una situación que nunca imaginó, teniendo que abandonar el chalé. Se refugió en el piso de su pareja, aprovechando que la hija de este estaba de vacaciones. Desde allí, decidió presentar una denuncia contra su hija.
También ha denunciado a su nieto de 28 años, a quien describe como un "nini" que ni estudia ni trabaja, y que, según Loli, "no se quiere ni a sí mismo ni quiere a sus abuelos". El incidente que motivó esta denuncia ocurrió cuando Loli, enfadada, sacó la comida del frigorífico de su hija. Su nieto, en un arrebato, la agarró fuertemente de los brazos, causándole un hematoma importante. Este incidente llegó a juicio, y un magistrado le impuso al joven una orden de alejamiento de 300 metros respecto a su abuela y el pago de 50 euros.
Actualmente, Loli está viviendo de sus ahorros en un pequeño piso alquilado en un pueblo de Madrid, mientras espera que la justicia actúe. Su plan original era vender su otra propiedad, un piso en Alcorcón sin ascensor, y con ese dinero comprar un bajo que le facilitara la vida, dada su condición física. Pero se ha encontrado con un obstáculo insalvable: su hijo de 60 años, que está en paro, ha ocupado esta vivienda y se niega a irse. "Me dice que si sale será con los pies por delante...", relata Loli.
Para intentar solucionar esta situación y que su hijo abandone la casa lo antes posible, Loli ha contratado los servicios de Rogelio Gómez, presidente de la empresa de desokupación OPS2 servicios, quien ya ha enviado los burofaxes correspondientes. Gómez está intentando mediar en ambos casos, ambos judicializados. Describe al hijo como "bastante peculiar", insinuando posibles adicciones, y su negativa a salir de la casa es total. "Pero imagínate la situación, okupa a su propia madre y va a ser desahuciado por ella", comenta Gómez. Respecto a la hija, añade que "no deja entrar a su madre en su propia casa, y eso que posee el 60% de la propiedad...". Loli tiene una tercera hija que no se habla con sus hermanos y prefiere mantenerse al margen, pero le dio un consejo a su madre que resuena con fuerza: "Gástate el dinero en ti misma y no nos lo dejes a nadie".
La anciana ya ha denunciado…