El plan de modernización de hidroaviones que Sánchez declaró urgente en 2022 sigue sin cumplirse
En 2022, el Gobierno de Pedro Sánchez declaró «urgente» e «imperativo» modernizar la flota de hidroaviones de extinción de incendios. Dos años después, ni una sola aeronave ha sido renovada. Los datos del debate —y la hemeroteca— son tozudos.
El problema de fondo: una factoría que cerró y un avión que se fabrica en Sevilla pero no se compra
Ironías del sector: el hidroavión más eficaz, el que más agua descarga, lo fabrica la canadiense Viking Air… pero en Sevilla. Allí se producen los CL-515, el modelo que Francia ya está adquiriendo. Sin embargo, España no ha pedido ni uno.
¿La razón? Durante el Gobierno de Rajoy, cuando se intentó contactar con la fábrica, ya estaba cerrada. Para que Canadair reabra la línea de producción se han tenido que unir 20 países. Los nuevos aparatos están pedidos, pero tardarán un mínimo de tres años en fabricarse. La parálisis no es solo política: es industrial.
Urgencia declarada, realidad estancada
El contraste entre la retórica y los hechos es difícil de explicar. Mientras los incendios forestales se agravan cada verano, la flota española envejece. La declaración de 2022 sonó a compromiso firme; la ejecución ha sido nula. Y con las elecciones a la vuelta de la esquina, nadie sabe si el siguiente gobierno retomará la inversión o seguirá aplazando lo urgente.
El dato que descoloca: el mismo avión que España no renueva se fabrica a 200 metros de una línea de montaje en Sevilla. La pregunta es si la decisión de no comprar es incompetencia, desinterés o un cálculo electoral que prefiere gastar el dinero en otras partidas.