Piedra de alumbre: el desodorante que dura años por 9,95 €
¿Se puede prescindir del desodorante comercial con una sola compra de menos de diez euros? Una pieza de piedra de alumbre adquirida en una herboristería por
9,95 euros es el punto de partida de un cálculo que circula entre quienes vigilan el gasto doméstico: si el desodorante en barra de toda la vida cuesta 3,25 euros y se gasta uno al mes, dos años de compras suman
78 euros. La resta deja
68,05 euros de ahorro. Cuatro meses después, la piedra seguía entera.
El origen del interés es menos financiero que dermatológico. Quien plantea el asunto llegó a la piedra después de que los desodorantes convencionales le provocaran alergia. Ese detalle —piel reactiva, adiós a las barras con perfume— explica por qué el tema despertó más interés del que sugiere la aritmética.
¿Cuánto ahorra la piedra de alumbre frente al desodorante de siempre?
La cuenta es sencilla y también tramposa. Tres euros y cuarto por envase, doce envases al año, dos años: 78 euros. Otra cosa es que la piedra dure realmente 24 meses. Esa cifra no la firma ningún laboratorio: la dijo la dependienta de la tienda. Lo que sí se puede comprobar es que a los cuatro meses no se había desgastado de forma visible, y que hay quien al cabo de un verano entero la describe como prácticamente nueva.
El ahorro depende además del precio de referencia. Si el desodorante sustituido es de marca y se compra siempre, la diferencia se dispara. Si se compra en formato barato o se aprovechan ofertas, el margen se estrecha. Y si el desodorante no se usa porque no hace falta, el ahorro es del cien por cien:
mano de santo para la cartera.
Qué es la piedra de alumbre y por qué funciona
La piedra de alumbre es alumbre potásico,
KAl(SO4)2·12H2O, y no tiene nada que ver con el alabastro, que es carbonato de calcio. La confusión entre ambos nombres es habitual y conviene aclararla antes de discutir propiedades. El alumbre es un bactericida natural usado desde hace siglos y también como conservante alimentario. Su solubilidad en agua es justamente lo que permite aplicarlo: se moja la piedra y se pasa sobre la piel húmeda.
Elimina las bacterias responsables del olor, no el sudor. De ahí que quien la usa note que no huele a nada, ni bien ni mal, y que no interfiera con la colonia. El tacto, dicen, es más limpio que el de una barra convencional: no deja arenilla, ni pegote, ni líquido. Hay incluso quien describe la sensación como la de frotarse el culo de un vaso de chupito, señal más bien de que se aplica poco producto.
Cuánto cuesta la piedra de alumbre según dónde se compre
El mismo producto cambia de precio según el escaparate. En una tienda naturista un formato de 120 gramos se vendía a 7,95 euros, con la piedra sin pulir por tres euros y pico. En un gran almacén aparecía a 5,50 euros, etiquetada como dermatológicamente testada y elaborada con productos naturales, y la versión con pegatina de marca salía por 3,50. En una cadena de supermercados se ha visto a 3,75. Y la herboristería de barrio, 9,95.
Conviene comparar antes de pagar. La horquilla va de menos de cuatro euros a casi diez por material idéntico, y quien la compra por primera vez suele avisar de que merece la pena recorrer varias tiendas para evitar el
sablazo.
Bicarbonato, alcohol con zinc y otras alternativas caseras
La piedra no es la única receta de bajo coste. Hay quien lleva ocho años usando una mezcla a partes iguales de bicarbonato y polvos de talco, aplicada en las axilas mojadas, con la recomendación de un médico como aval. El bicarbonato solo, en cambio, pica y suelta granillos que se quedan pegados a la piel. Otra fórmula que aparece es alcohol de 96 grados con zinc en un envase de espray: sale más barato que cualquier marca y, al no oler una vez seco, no se mezcla con la colonia.
También hay quien simplemente no se pone nada. Quien tiene la suerte de no oler no necesita
emplasto alguno, y quien busca la vía más barata apunta a una rutina de agua y jabón diarios y a mantener las axilas depiladas, que según una experiencia reduce el olor.
¿Es peligroso el aluminio de la piedra de alumbre?
Aquí el consenso se rompe. Una parte sostiene que la piedra introduce aluminio en el cuerpo y que conviene evitarlo por precaución, igual que se cuestionan otros compuestos de la cosmética convencional. Enfrente, el argumento de que los iones no atraviesan la piel sana: si eso fuera posible, bañarse en agua de mar alteraría el equilibrio de sales del organismo, y no ocurre. Ninguna de las dos posiciones aporta un estudio clínico.
Tampoco hay en el material ningún dato sobre toxicidad a largo plazo. Quien tenga la piel reactiva o alergias debería consultar a un profesional sanitario antes de cambiar de producto, sobre todo si el motivo del cambio fue precisamente una reacción.
Queda el dato incómodo. Si una piedra de 9,95 euros dura de verdad dos años, hay quien ironiza en el foro con que la industria del desodorante vende un envase al mes más que higiene. Si dura menos, el ahorro de 68,05 euros es una bonita hipótesis y la
lonchafinista que hay en cada casa tendrá que volver a hacer cuentas. Nadie ha vuelto a los dos años a contarlo.