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Con el paso de los años, la presión de los mercados financieros, los bancos y las aseguradoras para recortar las pensiones públicas ha ido a más. Proliferan los informes, documentos, papers o análisis que insisten en que las pensiones públicas no son sostenibles y que hay que acometer reformas que incluyen retrat en la edad de jubilación, menores prestaciones o avanzar hacia modelos de capitalización privada en el que cada uno ahorra para su propia pensión personal en lugar del modelo de reparto, en el que las pensiones las pagan las cotizaciones sociales de los trabajadores activos. Sin embargo, la tan anunciada quiebra de las pensiones públicas no termina de llegar.
Torres cita el caso de lo ocurrido en 1980 en Chile, entonces un país bajo la férrea dictadura de Augusto Pinochet. El Gobierno chileno reemplazó su sistema de reparto por un entonces inédito modelo de capitalización individual obligatoria bastante radical siguiendo las directrices neoliberales de la Escuela de Chicago encabezada por el economista Milton Friedman. El país hispanoamericano fue considerado entonces un laboratorio de pruebas para lo que vendría después. "Curiosamente, aquel experimento dejó en el sistema público las pensiones de la Policía y del Ejército. Ya entonces debieron de intuir que aquello podía salir mal", añade Torres.
Más de 45 años después, Chile es uno de los países con las pensiones más bajas del mundo, según la OCDE.
Ante la resiliencia mostrada por las pensiones públicas, la ofensiva neoliberal incluso se ha endurecido. En los últimos años se ha puesto de moda poner el foco en el déficit de la Seguridad Social. En España, los neoliberales aseguran que ese agujero financiero que dejan las pensiones públicas en las arcas del Estado es mayor que el que reconoce el propio Gobierno. Se trata de un trampa contable que no reconoce las transferencias del Estado a la Seguridad Social a través de los impuestos. Al contrario de lo que ocurre con la sanidad pública o la educación, este discurso neocon sostiene que el sistema tiene que sostenerse por sí mismo.
"No es verdad que la financiación de las pensiones tenga que depender solo de las cotizaciones sociales. ¿En qué lugar está escrito que eso tenga que ser así? Lo único que se busca es meter miedo", zanja Juan Torres.
Además, los planes privados de pensiones no dejan de ser meros instrumentos de ahorro con una escasa rentabilidad. "Los fondos privados en realidad no son pensiones privadas, sino una simple herramienta para el que puede ahorrar. Y cuando el ahorrador llega a una determinada edad saca su ahorro. Pero ¿quién puede ahorrar 300, 500, 600 euros al mes para tener un fondo de pensiones privado?", plantea Torres. "Es verdad que su rentabilidad no es muy alta", explicaba en una ocasión Granado a Público.
Granado citaba informes de la OCDE para hacer tal afirmación, pero no hace falta ir tan lejos: Pablo Fernández, profesor del IESE, instituto vinculado a la Universidad de Navarra, publica todos los años un informe sobre la rentabilidad de los fondos de pensiones. El último, con datos entre 2010 y 2015, indica que la rentabilidad media en los últimos 15 años de los fondos de pensiones en España se sitúa en el 3,23%, muy por debajo de la rentabilidad ofrecida por el Ibex 35 (8,46%) en ese mismo período o de los bonos del Estado (5,84%).
www.publico.es
Torres cita el caso de lo ocurrido en 1980 en Chile, entonces un país bajo la férrea dictadura de Augusto Pinochet. El Gobierno chileno reemplazó su sistema de reparto por un entonces inédito modelo de capitalización individual obligatoria bastante radical siguiendo las directrices neoliberales de la Escuela de Chicago encabezada por el economista Milton Friedman. El país hispanoamericano fue considerado entonces un laboratorio de pruebas para lo que vendría después. "Curiosamente, aquel experimento dejó en el sistema público las pensiones de la Policía y del Ejército. Ya entonces debieron de intuir que aquello podía salir mal", añade Torres.
Más de 45 años después, Chile es uno de los países con las pensiones más bajas del mundo, según la OCDE.
Ante la resiliencia mostrada por las pensiones públicas, la ofensiva neoliberal incluso se ha endurecido. En los últimos años se ha puesto de moda poner el foco en el déficit de la Seguridad Social. En España, los neoliberales aseguran que ese agujero financiero que dejan las pensiones públicas en las arcas del Estado es mayor que el que reconoce el propio Gobierno. Se trata de un trampa contable que no reconoce las transferencias del Estado a la Seguridad Social a través de los impuestos. Al contrario de lo que ocurre con la sanidad pública o la educación, este discurso neocon sostiene que el sistema tiene que sostenerse por sí mismo.
"No es verdad que la financiación de las pensiones tenga que depender solo de las cotizaciones sociales. ¿En qué lugar está escrito que eso tenga que ser así? Lo único que se busca es meter miedo", zanja Juan Torres.
El fiasco de los fondos de pensiones
Torres introduce otro elemento en el debate y asegura que son los planes privados de pensiones los que realmente son insostenibles por estar expuestos a los vaivenes de los mercados. Su última gran crisis tuvo lugar en 2022. Desde entonces, las aportaciones de los ahorradores a los fondos han descendido. "Los que se han hundido y los que han quebrado no han sido los sistemas públicos de pensiones, sino fondos privados por docenas. El sistema financiero es muy inestable, muy volátil, muy peligroso; estamos en la especulación y el valor de estos fondos muchas veces cae", explica Torres.Además, los planes privados de pensiones no dejan de ser meros instrumentos de ahorro con una escasa rentabilidad. "Los fondos privados en realidad no son pensiones privadas, sino una simple herramienta para el que puede ahorrar. Y cuando el ahorrador llega a una determinada edad saca su ahorro. Pero ¿quién puede ahorrar 300, 500, 600 euros al mes para tener un fondo de pensiones privado?", plantea Torres. "Es verdad que su rentabilidad no es muy alta", explicaba en una ocasión Granado a Público.
Granado citaba informes de la OCDE para hacer tal afirmación, pero no hace falta ir tan lejos: Pablo Fernández, profesor del IESE, instituto vinculado a la Universidad de Navarra, publica todos los años un informe sobre la rentabilidad de los fondos de pensiones. El último, con datos entre 2010 y 2015, indica que la rentabilidad media en los últimos 15 años de los fondos de pensiones en España se sitúa en el 3,23%, muy por debajo de la rentabilidad ofrecida por el Ibex 35 (8,46%) en ese mismo período o de los bonos del Estado (5,84%).
El discurso neoliberal contra las pensiones públicas acumula 45 años de pronósticos fallidos
Desde que a principios de los años 80 del pasado siglo los mercados financieros pusieron su atención en las pensiones, "todas sus previsiones catastrofistas se han confirmado como falsas", dice el ...