El DNI Exprés hace la foto en comisaría y corta el viejo documento
Pagas la tasa, el carné lleva tu nombre y tu cara, y aun así acaba en una mesa con unas tijeras quitándole una esquina. Detrás de esa escena está la frase que ha descolocado a más de uno al renovar: «En esta Unidad se podrá tomar la imagen en aquellas renovaciones que se determinen, aún portando el interesado la fotografía». Es decir, aunque lleves tu foto, la oficina puede decidir hacértela allí mismo.
No es tu opción, es su potestad.
Durante años el trámite exigía foto en papel. El
DNI Exprés promete lo contrario: sin fotografía física, sin cita previa y el documento en la mano en minutos. El problema es que el cambio ha venido con una letra pequeña que ni quien la redactó parece capaz de explicar. Y cuando lo que está en juego es el documento con el que te identificas ante la policía, la desconfianza es lo mínimo.
¿Qué significa que se tome la imagen aunque lleves la fotografía?
Que la foto que traes de casa deja de ser el requisito único. La unidad puede capturar la imagen en el momento con una cámara acoplada al mostrador y lo hará en las renovaciones que determine. Hay quien lo lee como una red de seguridad: si tu foto no cumple requisitos técnicos de encuadre o iluminación, no te mandan a casa, te la hacen ellos y el trámite sigue.
Otros ven algo menos amable: da igual lo que lleves porque la decisión nunca fue tuya.
Los requisitos: sin cambiar datos y con el certificado legible
El mostrador rápido solo se activa si no se modifica ningún dato del titular y si el certificado del documento viejo se puede leer. Cumplidas esas dos condiciones, la renovación se resuelve en minutos y sin aportar fotografía. Si hay que cambiar el domicilio u otro campo, vuelves al circuito ordinario con cita. Existe además una vía de urgencia para quien no la tiene, pero hay que justificarla: una denuncia o un billete de avión, por ejemplo.
El sistema, además, ha sido distinguido con un premio a la innovación en la gestión pública. Un galardón que casa mal con las quejas sobre el resultado de las imágenes.
Por qué el DNI viejo acaba cortado
Entregar el documento caducado no es opcional. Hay relatos de que lo devuelven con un corte en una esquina y de que le practicaron dos cortes en diagonal. Quien quiere conservarlo de recuerdo se topa con una tijera que convierte un documento personal en cartón troceado. Hay quien sostiene que la práctica es antigua, de cuando el carné llevaba reborde transparente, y quien afirma que se ha recrudecido.
La alternativa que circula es declarar su pérdida. Ahí aparece el matiz que más discusiones genera: sin denuncia previa no se tramita uno nuevo, y hay quien asegura que basta con decir que no lo encuentras. A eso se suma una advertencia que conviene tomar con cautela:
perder el documento tres o más veces en un año puede considerarse negligencia y sancionarse con multas de entre 100 y 600 euros, según la horquilla que se maneja.
Fotos rechazadas: flequillo, barba y la imprenta de al lado
El motivo más repetido para que te tumben la foto no es la calidad: es que el flequillo tape las cejas, que la imagen no parezca reciente o que luzcas igual que en el carné anterior. El resultado suele ser el mismo: diez euros perdidos y un paseo hasta el establecimiento de fotos más cercano. Varios relatos coinciden en la sospecha de que comisaría y negocio se retroalimentan; no hay prueba alguna de ello.
También hay quejas sobre el equipamiento. La
webcam de mostrador produce, según varios testimonios, imágenes de calidad discutible, con problemas añadidos para quien no tiene pelo con el que enmarcar la cara. La paradoja es evidente: el mismo Estado capaz de fotografiar una matrícula desde un helicóptero no logra un retrato decente a medio metro.
Queda la duda de fondo. Si el sistema promete minutos, sin foto y sin cita, por qué la experiencia más repetida sigue siendo una discusión en el mostrador y una esquina mutilada. La explicación oficial no viene en ninguna placa de la pared.