El vídeo de las candidatas a Fallera Mayor de Valencia 2027 que parece un menú de personajes de videojuego
Un vídeo con las candidatas a Fallera Mayor de Valencia 2027 circula estos días y ha desatado una sospecha difícil de esquivar: que las imágenes estén deformadas. La sucesión rápida de rostros, todos fotografiados de frente, con el mismo peinado y una expresión común, produce un efecto de valle inquietante que ha llevado a más de uno a hablar directamente de
inteligencia artificial. La realidad, según los análisis más detallados que han aparecido en la conversación, es bastante más prosaica.
El efecto óptico que deforma las caras
La clave, apuntan desde la propia discusión, está en el montaje. Casi todas las candidatas aparecen con la misma nariz y en el mismo ángulo, de modo que el vídeo se ha compuesto centrándose en ese rasgo y lo que varía son las facciones alrededor. Como cada rostro tiene una anchura y una distancia interocular distintas, el contraste entre una cara y la siguiente exagera la percepción de la que viene después. Es el mismo mecanismo que explica ciertas ilusiones ópticas con la visión periférica, solo que aquí, como resume una de las intervenciones, «son así en parte».
A eso se suma el maquillaje, el peinado y una foto de frente que no favorece a nadie. Hay quien sostiene que no todas salen mal y que sencillamente hay feas y ya. La hipótesis del sabotaje deliberado —colar un Ecce Homo para viralizar la fiesta— queda como eso, una hipótesis, y la del fotógrafo incompetente gana enteros: sacar todas las imágenes deformadas requiere cierto empeño.
De los auriculares al «marciano»
El vídeo también ha servido para repartir estopa sobre la puesta en escena. Llama la atención que varias aparezcan con auriculares, lo que algunos leen como desinterés total, y hay quien bromea con que parecen DJ. La indumentaria y el peinado tampoco ayudan, según la opinión más repetida. Y en medio del catálogo, un comentario destaca que en una fiesta tan exquisita para la paella se haya colado «hasta un marciano».
El asunto de cómo se elige a la Fallera Mayor queda en el aire: nadie en la conversación parece tenerlo claro. Lo que sí queda claro es que el vídeo ha funcionado como test de percepción más que como presentación de candidatas.
Al final, la pregunta que sobrevuela todo el asunto no es si las falleras son guapas o no, sino cuántas de las caras que vemos cada día en internet son producto de un montaje, un filtro o un fotógrafo con prisa. Y esa duda ya no hay manera de desactivarla.