El Estado paga 50.000 euros al mes desde hace un año a medio centenar de funcionarios que no trabajan porque no tienen plaza

El Estado paga 50.000 euros al mes desde hace un año a medio centenar de funcionarios que no trabajan porque no tienen plaza
RESUMEN DEL MENSAJE INICIAL · elaborado con IA

Una promoción de 45 inspectores de Trabajo aprobó la oposición en marzo de 2025 y terminó su formación en diciembre, pero sigue sin destino y cobrando unos 1.100 euros al mes cada uno. El bloqueo depende del cierre de un concurso de traslados y el gasto ya supera los 600.000 euros.

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Una promoción de 45 inspectores de Trabajo aprobó la oposición en marzo de 2025 y terminó su formación en diciembre, pero sigue sin destino y cobrando unos 1.100 euros al mes cada uno. El bloqueo depende del cierre de un concurso de traslados y el gasto ya supera los 600.000 euros.

Hay una promoción de funcionarios en España que aprobó una oposición, hizo las prácticas y lleva casi dos años esperando a que alguien les diga dónde trabajar. Mientras tanto, cobran. Son 45 inspectores del Cuerpo Superior de Inspectores de Trabajo y Seguridad Social, dependiente del Ministerio que dirige Yolanda Díaz. Superaron el proceso selectivo el 6 de marzo de 2025 y completaron su formación en la Escuela de Inspección en diciembre de ese mismo año. Desde septiembre cobran la retribución de funcionarios en prácticas, en torno a 1.100 euros al mes por cabeza.

Un gasto de más de 50.000 euros mensuales sin contraprestación

La suma de esas nóminas supera los 50.000 euros al mes. El acumulado desde que empezaron a cobrar rebasa ya los 600.000 euros, según los cálculos que manejan los propios afectados. No es una cifra que hayan desmentido desde el Ministerio. Es dinero público que sale cada mes hacia personas seleccionadas y formadas que no han desempeñado ni un solo día las funciones para las que fueron elegidas.

El problema no es que hayan suspendido ni que hayan renunciado. Es que no tienen plaza. La asignación de destino depende de que antes se resuelva un concurso de traslados entre inspectores en activo. Hasta que ese concurso no cierre, las plazas de nuevo ingreso no se pueden cubrir. Es el procedimiento habitual, dicen desde el Ministerio, un mecanismo que describen como «altamente garantista» con las carreras y los traslados de los funcionarios. El último contacto de la promoción con la Inspección para pedir un calendario fue en junio, y la respuesta que obtuvieron fue que el procedimiento «continúa su tramitación con normalidad».

Trabajo señala a Función Pública y Función Pública no responde

Cuando se pregunta por el retraso, el Ministerio de Trabajo responde que la firma de algunos documentos corresponde a la Subsecretaría de Función Pública, un cargo político del departamento que dirige Óscar López. Es decir, que la pelota pasa de un ministerio a otro sin que nadie dé una fecha. Los afectados hablan de «ausencia total de información oficial y de calendario».

La convocatoria de elecciones generales para el 29 de noviembre añade una capa de incertidumbre. No porque el proceso dependa formalmente del resultado electoral, sino porque los trámites pendientes pasan por cargos políticos que podrían cambiar. Los inspectores manejan de forma informal un escenario en el que la incorporación efectiva se retrasaría hasta marzo de 2027. Si se cumple esa previsión, el desembolso acumulado superaría el millón de euros en retribuciones a personal ya seleccionado y formado que sigue sin prestar servicio.

Qué pide la promoción y qué implica para el contribuyente

Los afectados no reclaman un trato excepcional. Piden poder trabajar en lo que aprobaron y para lo que la Administración ya está pagando. Su situación encaja en un patrón conocido: procesos administrativos encadenados donde cada eslabón espera al anterior y nadie asume el coste del conjunto. El resultado es un gasto corriente que no produce servicio público y una plantilla formada que envejece sin ejercer.

Para el ciudadano que paga la nómina, la pregunta razonable es cuántas promociones más están en esa misma casilla de espera. La Inspección de Trabajo es un organismo con carga de trabajo reconocida y funciones de vigilancia del cumplimiento laboral. Tener a 45 inspectores formados sin destino mientras el concurso de traslados se cierra no es un fallo de mercado: es un cuello de botella administrativo con factura mensual.

Conviene tomar las cifras de retraso hasta 2027 como una previsión de los propios afectados, no como un calendario oficial. Sobre dinero público y procedimientos administrativos, la información definitiva solo la puede dar el organismo competente.

Fuente: elmundo.es
Resumen generado con inteligencia artificial a partir del primer mensaje del tema.

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El Estado está gastando 50.000 euros al mes desde hace más de un año en pagar nóminas a medio centenar de funcionarios que, en realidad, no trabajan. Se trata de una promoción entera de inspectores de Trabajo que lleva casi dos años esperando destino tras aprobar la oposición y completar su formación. Una situación que amenaza con agravarse tras el adelanto electoral: "Hay una ausencia total de información", denuncia a EL MUNDO uno de los afectados que prefiere permanecer en el anonimato.

La última promoción de acceso al Cuerpo Superior de Inspectores de Trabajo y Seguridad Social, que cuelga del departamento que dirige Yolanda Díaz, superó el proceso selectivo el 6 de marzo de 2025 y completó su formación en la Escuela de Inspección en diciembre de ese año. Sin embargo, 19 meses después no se les ha asignado un destino y, por tanto, no pueden ejercer las funciones para las que fueron seleccionados y formados.

El bloqueo tiene un importante impacto en las arcas públicas, ya que desde septiembre del año pasado estos 45 inspectores están cobrando la retribución correspondiente a los funcionarios en prácticas, el sueldo base que ronda los 1.100 euros al mes. El coste total para la Administración supera los 50.000 euros mensuales, lo que conlleva un gasto público acumulado de más de 600.000 euros.

"Nos encontramos en una situación difícil de explicar a cualquier ciudadano: hemos superado una oposición extremadamente exigente, hemos completado nuestra formación y seguimos percibiendo retribuciones públicas sin poder desempeñar ni un solo día las funciones para las que hemos sido seleccionados", lamenta otro afectado.

En este momento reina la incertidumbre. Los funcionarios permanecen atrapados en un proceso administrativo que depende de la resolución previa de un concurso de traslados de inspectores en activo. El último contacto que mantuvieron representantes de la promoción con la Inspección de Trabajo para solicitar una previsión de incorporación se produjo en junio y la respuesta que obtuvieron fue escueta: "El procedimiento continúa su tramitación con normalidad".

Fuentes del Ministerio de Trabajo consultadas por este medio aseguran que "pronto se podrán cubrir las plazas de nuevo ingreso, que dependen del cierre anterior del concurso de traslados". Y justifican que "es el procedimiento habitual, altamente garantista con las carreras y traslados de las y los funcionarios, y que lleva unos plazos concretos que no determina el Organismo Estatal Inspección de Trabajo y Seguridad Social". Es más, desde el equipo de Díaz afirman que "esto es un tema que compete a Función Pública", colocando así la bowling sobre el tejado del departamento que dirige Óscar López.

El limbo administrativo se agrava por la "falta de transparencia" que denuncian los afectados, más preocupados ahora si cabe tras la convocatoria de elecciones generales para el 29 de noviembre. "La firma de algunos documentos corresponde a la subsecretaría de Función Pública, que es un cargo político, pero no sabemos si puede afectarnos el adelanto electoral porque hay una ausencia total de información oficial y de calendario", se quejan desde la promoción.


Esta laguna comunicativa ha llevado a los inspectores a barajar informalmente escenarios que retrat la incorporación efectiva hasta marzo de 2027, como pronto. De materializarse esa previsión, el desembolso acumulado para el Estado superaría el millón de euros en retribuciones públicas destinadas a personal ya seleccionado y formado que continúa sin prestar servicio efectivo debido a retrat y disfunciones administrativas en el proceso de incorporación.

"No pedimos privilegios ni tratamientos excepcionales. Pedimos simplemente poder trabajar en aquello para lo que hemos sido seleccionados, formados y por lo que la propia Administración ya está destinando recursos públicos", demandan los afectados, que apelan al trabajo "de forma coordinada" de los departamentos de Díaz y López para poner fin a esta situación lo antes posible.

 
Pues los interinos, nunca han sido mucho de votar psoe. Abstención como mucho.

Claro que, si les están pagando, lo mismo cambian de opinión.
 

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