Dejad de mirar a Estados…
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El futuro de España está más ligado a las elecciones marroquíes del 23 de septiembre que a las propias urnas españolas, ya que el poder de decisión sobre asuntos cruciales reside ahora en Rabat.
El futuro de España, o al menos una parte muy significativa de él, parece tener su epicentro en Rabat y no en Madrid. Las próximas elecciones en Marruecos, fijadas para el 23 de septiembre, se perfilan como un hito más determinante para la dirección del país que cualquier cita electoral nacional. La realidad es que, en asuntos de vital importancia, la capacidad de decisión española se ve mermada, quedando supeditada a la voluntad del país vecino.
La relación entre España y Marruecos ha alcanzado un punto en el que las decisiones tomadas al otro lado del Estrecho tienen un impacto directo y palpable en la política y la economía españolas. Crisis recientes en Ceuta, Melilla o en la frontera sur han puesto de manifiesto que España no siempre es quien marca el paso. La dependencia se hace evidente cuando se observa cómo las formaciones políticas españolas, tanto el PSOE como el PP, parecen actuar en función de los intereses y la influencia del monarca alauí.
El debate sobre la soberanía nacional cobra una nueva dimensión ante este escenario. Si los partidos mayoritarios españoles han cedido terreno en su capacidad de acción autónoma, sea por la gestión de flujos migratorios, por intereses económicos o por mantener la estabilidad de las relaciones diplomáticas, la pregunta es qué queda de la verdadera toma de decisiones en Madrid. La percepción es que el rumbo del país está condicionado por la buena o mala voluntad de quien controla la frontera y las relaciones bilaterales.
Mientras tanto, la economía española sigue afrontando desafíos internos, como la burbuja inmobiliaria, la dificultad de acceso a la vivienda para los jóvenes o el aumento de los alquileres. A esto se suma la gestión de la presión demográfica, que puede verse alterada según los intereses del socio estratégico. La falta de una voz contundente desde Madrid que afronte esta realidad subraya la percepción de que las decisiones clave ya no se toman en las urnas españolas, sino que se negocian en Rabat.
Dejad de mirar a Estados…