Del rating A+ a la logia: Macron, 2027 y el petróleo
El hilo abre el 18 de septiembre con la pregunta pelada y en dos días se llena de tuits, teorías y bronca. Nadie discute el hecho de partida. Lo que se pelea es el motivo: quién manda, para qué y quién paga al final.
Qué se ha sabido
Lo primero que entra es el calendario. Una respuesta contesta a la pregunta del título sin rodeos: la ventaja de este escenario sería poder
cancelar las elecciones francesas de 2027. Otra coloca el origen fuera de Francia, en una hoja de ruta que se dicta en otro sitio y que a Macron le han transmitido directamente. Pregunta incluida al banquero central del país, que «anda haciendo cositas».
Después llegan los enlaces. Uno de los participantes pega un tuit sobre la declaración de Putin, que da por muerto el Nuevo Orden Mundial y habla de un «momento de la verdad», dos días después de unos resultados electorales y un día después del mensaje de Elon Musk sobre el Novus Ordo Seclorum. En el mismo bloque aparece la rebaja de la nota francesa, presentada como un cañonazo contra el presidente galo.
Y luego la pieza que más juego da: un tuit en el que Macron admite que el precio caro de la energía se debe en parte a la Unión Europea, que no tiene flexibilidad para bajarlo, y anuncia una saisine para reclamar a Ursula Von der Leyen. La pregunta que sigue en el hilo es qué va a hacer la presidenta de la Comisión:
si regalar más dinero a EEUU para que venda gas y petróleo a cinco veces su precio.
Entra también el frente de la demanda. Un participante sostiene que los países arruinados de la UE van detrás de los recursos rusos, no de una victoria militar, y avisa de que Rusia, de verse perdida, usaría armamento atómico. Otro apunta a los hijos de Trump y su relación con empresas de drones ucranianos. Y un tercero recuerda que la última vez que franceses o alemanes intentaron invadir Rusia no les fue nada bien.
En el capítulo de cifras, alguien calcula que
más del 60% del precio de la gasolina son impuestos y que mañana podrían dejarla en
80 céntimos si quisieran. Otro bromea con el petróleo a
3 dólares y los camiones sin plutonio, y un tercero responde que la subida del crudo forma parte del guion: los países se habrían puesto de acuerdo para cargarse refinerías.
Dónde está la bronca
El hilo se parte en dos maneras de explicar lo mismo. Un bloque cree que hay una hoja de ruta por encima de los gobiernos: la logia, las agendas 2030 y 2040, la pérdida de elecciones a la vuelta de la esquina. Para esta parte, a los dirigentes les da igual la deuda o conseguir materias primas baratas; lo que les fastidia es que se les caiga el plan. De ahí la prisa por el relato bélico: cualquier excusa vale si tapa el descontento y sostiene al que manda. Hay quien va más allá y habla de una cúpula que habría fijado dos objetivos de fondo, la sustitución demográfica y la hiperinflación, con cada presidente cocinando el menú a su manera.
El otro bloque no necesita conspiración. Le basta el cálculo económico: la guerra reactivaría la actividad, o al menos serviría para buscar un único problema que oculte todos los demás. Aquí la discusión se pone concreta. ¿Francia no tiene ya suficientes frentes como para buscarse uno más? ¿O es precisamente eso, que necesita uno grande que lo tape todo?
El tercer choque es sobre quién paga. Un participante apunta al lobbie armamentístico y a los pagos millonarios que habría cobrado un ex primer ministro británico por frenar un acuerdo de paz que ya estaba encaminado. No hay confirmación judicial de ese relato y en el hilo se da por bueno sin más, sin pedir un solo papel.
En materia de energía, la pelea es otra. Unos dicen que la subida del crudo se ha buscado a propósito y que no es la causa de nada, sino parte del guion. Otros responden que el grueso del recibo son impuestos y que el margen para bajarlo es político, no físico. Y otra voz apunta que el objetivo final es puramente electoral, con las elecciones suecas como ejemplo del resultado. Un cuarto mensaje cierra el círculo: la guerra es contra nosotros.
Y en medio, el ruido. Hay mensajes que no discuten nada: choque total contra el vecino, amenazas cruzadas, ganas de que reviente todo. Ese tramo del hilo no aporta un dato, solo temperatura. El hilo se parte y nadie vuelve al principio.
Qué cambia respecto a antes
Lo nuevo es Macron entrando en el relato energético por escrito. Hasta ahora la factura se colgaba de la geopolítica y del invierno. Ahora es el propio presidente francés el que señala a la UE por el precio de la energía y pide explicaciones a Von der Leyen. Eso le da la vuelta a la coartada: si el problema es Europa, la guerra no lo arregla, lo agranda.
Entra también la tesis electoral, con Francia 2027 y las elecciones suecas como referencia de lo que se puede conseguir con el miedo en la mano.
Y queda colgada una predicción incómoda: si el crudo toca los
3 dólares, quien la suelta no explica con qué mueven entonces los camiones. Nadie la responde.