El Gobierno admite que la amiga de Ábalos cobró sueldo público 18 meses
¿Cuánto tiempo estuvo una estudiante de Odontología cobrando de una empresa pública de ingeniería dependiente del ministerio de su amigo? La respuesta, confirmada por el Portal de Transparencia, es de año y medio: Jesica R.G. fue contratada por Ineco como auxiliar administrativo desde el
1 de septiembre de 2019 hasta el
28 de febrero de 2021, según la documentación recabada por THE OBJECTIVE. En ese periodo, la joven cursaba estudios universitarios ajenos por completo a la actividad de la empresa, dedicada a la consultoría e ingeniería de infraestructuras de transporte.
El dato no es menor. La empresa dependía directamente del
Ministerio de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana, que dirigía entonces José Luis Ábalos. La contratación se produjo, además, después de que la joven acompañara al ministro en una decena de viajes oficiales, entre ellos a Gerona y Barcelona en noviembre de 2018, Estrasburgo y Baleares en marzo de 2019, Moscú en agosto de 2019 y Abu Dabi en octubre de ese mismo año.
Qué hacía una estudiante de Odontología en una ingeniería pública
La empresa pública se ha limitado a responder que la exempleada prestó servicios como auxiliar administrativo dentro del
«Grupo Profesional II (II. Personal Administrativo) del Convenio colectivo nacional de empresas de ingeniería». Es decir, la misma categoría genérica que podría aplicarse a cualquier administrativa de cualquier oficina técnica. Nada que ver con la odontología que estudiaba ni con los asuntos que se trataban en los viajes en los que participaba.
En Estrasburgo se abordaron la estiba, el espacio aéreo europeo y el Brexit. En Moscú, Ábalos se reunió con el viceministro de Transportes ruso y con el presidente de los ferrocarriles rusos. En Abu Dabi, con motivo del XXVI Congreso Mundial de Carreteras. No consta que en ninguno de esos desplazamientos se tratara materia alguna relacionada con la actividad profesional de la acompañante.
Los correos intervenidos al asesor del ministro, Koldo García, revelan además un grado de cercanía que excede lo laboral. La joven enviaba a Koldo documentos con apuntes de asignaturas bajo el asunto
«chuletis». Y en un correo de septiembre de 2019, un empleado de la Embajada de España en Rusia que hizo de conductor durante la visita pedía que se transmitieran sus saludos a
«doña Jesica, don Koldo y sus dos escoltas».
El patrón que se repite: contratos públicos y relaciones personales
El caso ha reabierto el debate sobre los mecanismos de control en las empresas públicas. La secuencia es conocida: relación personal, viajes oficiales, contratación en una sociedad dependiente del mismo ministerio. No hay sentencia ni imputación formal en el material disponible, pero la coincidencia temporal entre los desplazamientos y la posterior incorporación laboral es el elemento que ha disparado las suspicacias.
Hay quien sostiene que este tipo de contrataciones son habituales en la administración y que la categoría de auxiliar administrativo no requiere cualificación específica. En contra pesa el argumento de que la empresa contratante es una ingeniería pública cuyos proyectos no tienen relación alguna con la formación de la contratada, y que el periodo coincide con el máximo nivel de proximidad entre ambos.
La respuesta oficial se limita a confirmar el puesto y las fechas. Ni Ineco ni el ministerio han detallado qué tareas concretas desempeñó, quién autorizó la contratación ni qué criterios de selección se aplicaron. El Portal de Transparencia ha confirmado los extremos básicos, pero el resto del expediente sigue opaco.
Qué implica para el debate sobre el gasto público
El asunto se inscribe en una discusión más amplia sobre el uso de fondos públicos para fines personales. Cada caso que sale a la luz reabre la pregunta de cuántos no llegan a conocerse. Hay quien sostiene que la práctica del enchufe cruzado entre administraciones —colocar a un allegado en el organismo de otro y viceversa— dificulta la trazabilidad y diluye la responsabilidad.
El coste agregado de estas prácticas es difícil de cuantificar, pero el desgaste reputacional es inmediato. Cuando el ciudadano ve que una estudiante de Odontología termina de administrativa en una ingeniería pública dependiente del ministerio de su amigo, la pregunta no es solo cuánto costó ese sueldo, sino cuántos procesos de selección se vieron distorsionados por decisiones discrecionales.
La ironía final: mientras se debate la renovación de la flota de aviones oficiales por falta de comodidad, los contratos públicos siguen siendo lo bastante cómodos como para que una amiga del ministro encuentre hueco sin que nadie sepa muy bien para qué.