Europa se blinda: búnkeres, trincheras y tanques en Asturias
Finlandia ha elevado hasta los 65 años la edad del servicio militar de reserva y trabaja en una fuerza que rondaría el millón de personas. Estonia cava trincheras y coloca barreras antitanque a lo largo de su frontera con Rusia. Letonia y Lituania levantan fortificaciones. Polonia se ha ofrecido a alojar armas nucleares de la OTAN. Medidas que hasta hace poco sonaban a manual de la Guerra Fría han vuelto a los presupuestos de medio continente. La paradoja es que nadie las llama crisis: se presentan como gestión ordinaria de riesgos.
¿Qué está construyendo Europa en sus fronteras orientales?
El eje báltico concentra la obra. Estonia participa en la creación de la nueva «Línea de Defensa Báltica» mientras despliega refugios, trincheras y obstáculos contra vehículos blindados. Letonia y Lituania replican el patrón con posiciones militares junto a Rusia y Bielorrusia. En el flanco norte, Finlandia amplía su reserva hasta límites que hace una década nadie habría firmado. Y Polonia, además de ofrecerse como base para armamento nuclear aliado, empuja la construcción de su propio ejército.
De los drones de León a los tanques de Asturias
España no es ajena a esta vuelta. En Asturias se van a fabricar tanques y en León, drones. La lógica del rearme entra en el mapa industrial, con Ceuta, Melilla y las Canarias citadas cuando se habla de necesidades de defensa. El fondo del asunto es si esto es una anomalía o la recuperación de una normalidad perdida: hasta los años 90, tener la casa preparada para lo peor era lo corriente, no la excepción.
La factura que no aparece en los planes de defensa
Hay otra cifra que incomoda: 16 euros por un hot dog básico. El malestar económico y el geopolítico se están mezclando en la misma conversación, hasta el punto de que algunos resumen el ambiente con una sola frase, el «guano que viene». Rearmar cuesta dinero. Sostener el día a día, también.
Falta una parte del diagnóstico que apenas se desglosa en público: qué porcentaje va a obra civil y cuánto a disuasión. Ese cálculo, partida a partida, da una foto bastante menos heroica que la de los comunicados. ¿Y si la preparación no fuera para una guerra, sino para décadas de tensión?