El violador reincidente que escaló a un quinto piso en Ceuta estaba expulsado de España
¿Cómo puede estar un condenado por violación, con varias sentencias por delitos sexuales, de vuelta en España y colándose en la vivienda de una mujer? El caso ocurrido en Ceuta plantea la pregunta incómoda que el sistema no responde. El individuo, que ya había sido expulsado del país, logró entrar de nuevo y accedió a un quinto piso. Los hechos han terminado con su devolución a Marruecos, pero el historial delictivo y la facilidad para repetir el patrón dejan más incógnitas que certezas.
Un historial que no fue barrera
Con varias condenas por violación, el agresor no estaba en prisión. La pregunta que surge en cualquier conversación es obvia: ¿por qué no estaba retenido si era un reincidente con orden de expulsión? La respuesta administrativa apunta a que la expulsión se había dictado pero no se había ejecutado de forma efectiva. Vuelve a entrar, vuelve a delinquir, y el sistema vuelve a mirar para otro lado.
Ceuta y la frontera que no filtra
Ceuta y Melilla soportan desde hace años una presión migratoria que a menudo acaba en asaltos a la valla. El episodio del quinto piso no es un caso aislado: ya se han registrado escaladas a viviendas en altura. La percepción ciudadana es que la expulsión es un trámite con fecha de caducidad, porque el que quiere volver, vuelve. La frontera se cruza una vez, pero la orden de expulsión no viaja con el que regresa.
Devolver al individuo a Marruecos sin más consecuencias es la solución de siempre, la que aplica la Administración cuando el problema es incómodo. Pero el caso deja una pregunta en el aire que nadie responde: ¿por qué un condenado por violación con expulsión previa estaba en la calle, y no en una celda? Hasta que no se responda, habrá más casos como este. Y la próxima vez quizá no sea un quinto piso.