Identifican al primer matemático-astronomo maya: se llamaba Satán
Un equipo del MIT ha logrado lo que parecía imposible: poner nombre a un erudito maya que hace más de mil años registró cálculos astronómicos en una pared de Yucatán. El hallazgo, publicado en la revista Antiquity, revela que el autor de una fórmula única entre más de 50 microtextos matemáticos se llamaba Satán. El nombre, que en maya clásico nada tiene que ver con el diablo, ha desatado una cascada de ironías.
Hasta ahora, los nombres de los constructores de pirámides o pintores de vasijas eran conocidos, pero los genios tras el calendario y las predicciones astronómicas permanecían en el anonimato. Franco D. Rossi, del MIT, explica que esta inscripción es "única" porque el autor se atribuye explícitamente el mérito de las observaciones. Es el primer caso de un científico maya que firma su obra.
La paradoja del esplendor y la decadencia
El descubrimiento reabre una vieja pregunta: ¿cómo una civilización con semejante dominio de las matemáticas y la astronomía acabó colapsando? Las hipótesis van del agotamiento ecológico a la intervención extraterrestre —sí, hay quien lo sostiene—, pero lo que nadie discute es el contraste entre la sofisticación de su élite científica y el subdesarrollo tecnológico general. Algunos apuntan que el conocimiento estaba tan centralizado que, al desaparecer la casta, se perdió todo.
El nombre que incomoda
Que un sabio maya se llame Satán ha generado chascarrillos inevitables: desde la cera para altares hasta la rueda que, según el tópico, nunca inventaron. Pero los mayas sí conocían la rueda, solo que no la aplicaron al transporte. En cualquier caso, el hallazgo demuestra que la historia de la ciencia no es solo europea: hubo genios anónimos que midieron el tiempo con precisión milenaria.
¿Por qué una cultura tan brillante se desvaneció? La pregunta sigue abierta. Quizá la respuesta esté escondida en otro microtexto mural.