Hechizo de amor y asesinato: el crimen que levanta ampollas en Villanueva de la Cañada
Semanas antes de asesinar a David, un niño de 11 años, Julio, de 23, recurrió a un hechizo de santería para forzar el afecto de su víctima. El intento de magia amorosa precedió a las cuchilladas en un centro cultural de Villanueva de la Cañada, un crimen que ha desatado preguntas incómodas sobre la protección infantil, la gestión de la salud mental y la permisividad social.
El perfil del agresor: ¿autismo o coartada?
Julio contaba con una discapacidad reconocida del 70% por un trastorno del espectro autista. Para unos, ese diagnóstico explica su fijación obsesiva pero no justifica la violencia. Para otros, es simplemente una etiqueta que el sistema usa para eludir responsabilidades. "Un autista puede ser un hijo de puta", resume una corriente de análisis que rechaza que el trastorno sea un atenuante automático. En el otro extremo están quienes consideran que precisamente ese perfil requería una vigilancia que nunca se produjo.
La cadena de fallos: ¿dónde estaban los adultos?
Vecinos y conocidos sabían que Julio orbitaba en torno a David. Había enviado cartas de amor y exhibido armas en público, pero nadie intervino con firmeza. Las preguntas que flotan en el ambiente son directas: ¿cómo permitieron las familias que un adulto se acercara a un niño? ¿Por qué no actuaron las fuerzas del orden ante las señales evidentes? Una postura dominante sostiene que el crimen es el resultado de un fracaso colectivo: institucional, social y familiar. "El retrato de una sociedad fallida", lo llama un análisis que circula en medios alternativos.
Inmigración y doble rasero
El origen peruano de Julio ha alimentado otra línea de argumentación: la de que existe un trato desigual que protege a ciertos colectivos. "Un hombre de 23 años no se acerca a un niño de 11 diciéndole que es su novio sin que lo linchen", argumentan quienes creen que el componente homosexual y extranjero ha sido silenciado. Este enfoque choca frontalmente con quienes consideran que centrarse en la raza desvía la atención de lo esencial: la prevención.
El crimen de Villanueva de la Cañada no es un caso aislado, sino el síntoma de una sociedad que prefiere mirar hacia otro lado hasta que es demasiado tarde. La próxima vez que alguien vea a un adulto orbitando alrededor de un niño, quizá recuerde este hechizo de amor.
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