El USS Gerald Ford se retira a puerto: ¿lavandería o misil?
El portaaviones más moderno de la Armada estadounidense, el USS Gerald Ford, ha puesto rumbo a la base naval de Souda, en Creta, para realizar reparaciones. La versión oficial: un incendio en la lavandería y problemas de fontanería que obligaron a 600 de sus 4.500 marineros a dormir en el suelo durante 30 horas. Sin embargo, el momento y las circunstancias del incidente han disparado todas las alarmas entre los analistas.
La versión oficial
La Armada estadounidense asegura que un incendio en la lavandería y múltiples atascos en los inodoros causaron daños que requieren reparación fuera de la zona de conflicto. El buque necesitó 30 horas para controlar el fuego, y 600 tripulantes quedaron sin literas. La explicación ha sido recibida con escepticismo generalizado, tanto por lo inusual de los fallos simultáneos como por el historial de este portaaviones, que acumula problemas desde su botadura.
Las teorías alternativas
La principal hipótesis entre los analistas es que los daños fueron causados por un ataque iraní o de sus proxies, hábilmente camuflado bajo una excusa menor. Señalan que Irán ha demostrado capacidad para saturar defensas antiaéreas en tierra, y que un portaaviones, pese a su potencia, no es invulnerable. Otros apuntan a un sabotaje interno —posiblemente vinculado a facciones MAGA— o incluso a un motín por las duras condiciones: la tripulación llevaba más de un año desplegada, con escalas canceladas y una moral bajo mínimos. La presencia de otros portaaviones inoperativos (el Kennedy sin entregar, el Truman en reparaciones, el Nimitz envejecido) refuerza la sensación de que la flota está al límite.
Un despliegue al límite
El Ford fue enviado inicialmente al Mediterráneo, luego redirigido a Venezuela y finalmente a Oriente Medio, donde ha operado bajo amenaza constante de misiles y drones. La prolongación de la misión sin relevo ha generado un desgaste que, según algunos, explica que cualquier incidente menor pueda ser utilizado como pretexto para retirarse. Mientras, el USS Kennedy sigue sin completar sus pruebas, y el Truman sufre retrasos, dejando a EE.UU. con una capacidad de proyección de poder muy mermada en la región.
La pregunta queda en el aire: ¿ha sido realmente un percance doméstico o estamos ante el primer gran fracaso de la diplomacia del cañonero en el siglo XXI? Mientras tanto, el USS Gerald Ford navega hacia Creta, llevándose consigo más dudas que certezas.
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