Fuoli se disculpa tras incitar a insultar a Sánchez y el Sabadell le desautoriza
El portero del CE Sabadell, Diego Fuoli, ha pedido disculpas por haber animado a los aficionados congregados en la plaza del Ayuntamiento a corear una frase contra el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, durante la celebración del ascenso a LaLiga Hypermotion. El club catalán emitió un comunicado en el que se desmarca de los cánticos y condena los hechos.
La polémica estalló el pasado sábado 22 de junio de 2026, cuando Fuoli, desde el balcón consistorial, incitó a los seguidores a completar una expresión que derivó en insultos al jefe del Ejecutivo. El guardameta justificó su acción como una «gracieta sin maldad, fruto de la euforia» del ascenso. Horas después, el Sabadell publicó una nota en la que rechaza cualquier comportamiento que «atente contra el respeto institucional» y asegura que tomará medidas internas.
El debate sobre la libertad de expresión
El incidente ha reabierto la vieja discusión sobre los límites de la libertad de expresión en celebraciones deportivas. Mientras unos consideran que se trató de una broma sin importancia, otros recuerdan que el cargo de presidente del Gobierno merece un trato institucional que no debería rebajarse con cánticos. El propio Fuoli, en su disculpa, reconoció que se dejó llevar por el momento y que no pretendía ofender a nadie.
Las consecuencias para el portero
Más allá de la disculpa pública, el futuro inmediato de Fuoli en el club es incierto. El comunicado del Sabadell deja claro que el hecho no se ajusta a los valores de la entidad, lo que podría traducirse en una sanción económica o deportiva. No es la primera vez que un futbolista se ve envuelto en una polémica similar durante celebraciones; la euforia y los micrófonos abiertos suelen ser una combinación explosiva.
El dato que descoloca: pese a la condena oficial, en redes sociales una parte de la afición apoya al portero y califica de «exagerada» la reacción del club. El asunto quedará probablemente en una amonestación interna, pero el debate sobre dónde acaba la broma y empieza la falta de respeto sigue abierto.