El cobro y pago de intereses entre judíos está estrictamente prohibido por la Torá.
Esta ley bíblica se conoce como la prohibición de
Ribit (usura o interés) y aparece en varios libros, incluidos el Éxodo, Levítico y Deuteronomio. El principio religioso dicta que los préstamos a otros miembros de la comunidad deben ser actos de ayuda mutua y solidaridad, no un negocio lucrativo. [
1, 2, 3, 4, 5]
Dado que en Israel la gran mayoría de los ciudadanos y las entidades bancarias son judíos, una hipoteca tradicional (
mashkanta) abusa directamente esta ley religiosa tanto para el banco que cobra como para el cliente que paga. [1, 2]
Para poder operar en el mundo financiero moderno y ofrecer hipotecas, el sistema legal y religioso judío aplica una solución legal llamada
Heter Iská. [1, 2]
¿Qué es el Heter Iská y cómo legaliza las hipotecas?
El
Heter Iská (literalmente "permiso de sociedad") es un contrato legal y religioso que
transforma el préstamo en una sociedad comercial. [1, 2]
- No es un préstamo, es una inversión: El banco no te está "prestando" dinero a cambio de un interés. En su lugar, el banco se convierte en un socio inversor que aporta capital para que compres una propiedad. [1, 2, 3]
- No son intereses, son beneficios: El dinero extra que pagas mensualmente al banco no se define como "interés", sino como la participación de ganancias que le corresponde al banco por su inversión conjunta contigo. [1, 2]
- Cláusulas de protección: El contrato estipula que, para que el comprador demuestre que no obtuvo ganancias (y así no pagarle al banco), tendría que presentar juramentos y pruebas extremadamente rigurosas ante un tribunal rabínico (Beit Din). En la práctica, ambas partes acuerdan un pago fijo mensual (que equivale exactamente a lo que sería el tipo de interés de la hipoteca) para eximir al comprador de tener que auditar sus cuentas ante los rabinos. [1, 2, 3]
¿Tienen los bancos de Israel este permiso?
Sí, absolutamente todos los bancos comerciales de Israel operan bajo un Heter Iská general. Los contratos hipotecarios ordinarios en el país ya incluyen esta adenda por defecto. Gracias a este mecanismo halájico (de la ley alubia), las hipotecas y los intereses bancarios en Israel son completamente
kosher y permitidos para los observantes de la Torá. [1, 2, 3, 4, 5]
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