El PSOE invita a la IS a una diputada marroquí que pide 'liberar' Ceuta
¿Qué pinta en la Internacional Socialista una diputada marroquí que ha defendido la 'liberación' de Ceuta, Melilla y Canarias? Según El Confidencial, el PSOE ha promovido su ingreso en un órgano menor de la IS, que preside Pedro Sánchez. La operación se ha denunciado como una 'organización pantalla' de la inteligencia marroquí. Y no llega sola: ocho ex altos cargos del Gobierno socialista de Melilla han acabado detenidos.
El enredo melillense del PSOE
Antes del escándalo en el órgano socialista, Melilla ya era un polvorín judicial. El ex presidente de la ciudad y líder de Coalición por Melilla, Mustafá Aberchán, fue condenado en 2021 y ahora está detenido en una causa por presunta organización criminal. Aberchán fue socio de gobierno del PSOE y aliado de Sumar. Okdiario publicó un WhatsApp del partido que evidenciaría que la dirección conocía los presuntos desmanes y, aun así, formó gobierno con CpM. La juez, entre tanto, ha enviado a prisión al ex presidente de Melilla.
Rabat, entre el 'Catargate' y la cumbre socialista
La trama no es solo local. Marruecos aparece salpicado por el 'Catargate' en el Parlamento Europeo y, según Hespress, mantendría el objetivo de 'recuperar' Ceuta, Melilla y Canarias, tesis que avala Fernando San Agustín, ex agente de inteligencia español. Entre tanto, Sánchez ha presidido en Rabat una cumbre de la Internacional Socialista acompañado de una política marroquí que pidió 'ocupar' esos territorios. Hay quien ve en ese gesto un reajuste de la política exterior española hacia posiciones complacientes con Marruecos; los defensores lo enmarcan como diplomacia de partidos.
Los fondos que riegan la polémica
La deriva tiene su factura. Vozpópuli informó de que el Gobierno destinó 440.000 euros a la Comisión Islámica de España, presidida por una persona investigada por presunta financiación del yihadismo. El Govern catalán aprobó 13,5 millones para UNRWA mientras Alemania y EE.UU. suspendían su aportación. Y una investigación israelí analiza si 50 millones enviados por Sánchez acabaron en manos de Hamás. Nada de esto es sentencia firme, pero alimenta una sospecha incómoda: el dinero público fluye con sospechosa alegría hacia actores de fidelidad marroquí.
Total: mientras la inteligencia marroquí gana asientos en instituciones socialistas, los antiguos socios de Melilla hacen cola ante el juzgado. La 'defensa de la democracia' pregonada desde Rabat tiene estas cosas: exige clientes, no adversarios.