El suegro de Ozzy Osbourne y la muerte de Jimi Hendrix: ¿ajuste de cuentas o teoría descabellada?
Aseguran que no fue una sobredosis accidental ni un ritual. Una corriente de análisis sostiene que detrás de la muerte de Jimi Hendrix, en septiembre de 1970, hubo un ajuste de cuentas económico orquestado por su propio manager. El nombre que aparece en el punto de mira es Michael Jeffery, representante del guitarrista y figura con conexiones en el mundillo musical que algunos vinculan con Don Arden, el célebre y temido manager que años después sería suegro de Ozzy Osbourne.
Según esta tesis, Hendrix estaba a punto de romper su contrato con Jeffery. El músico quería alejarse del sonido de The Jimi Hendrix Experience para explorar el jazz fusión, con planes de grabar con Miles Davis y Gil Evans. Ese giro artístico amenazaba los ingresos de su manager, que vivía de las regalías del sonido anterior. Además, el contrato expiraba en breve. Ante la perspectiva de perder a su gallina de los huevos de oro, Jeffery habría ordenado un secuestro para amedrentar a Hendrix y, al no lograr su objetivo, su asesinato.
La muerte generó un pico de ventas, pero los críticos de la teoría señalan que matar a un artista no es un buen negocio a largo plazo: el 80% de los ingresos póstumos se los lleva el catálogo editorial, no el manager. Además, la evidencia forense apunta a una intoxicación accidental, y la testigo clave, Monika Dannemann, se suicidó 26 años después, no fue asesinada. La hipótesis del ajuste de cuentas se enfrenta a una realidad más prosaica: Hendrix se ahogó en su propio vómito tras una noche de pastillas y vino. Pero el debate sobre si hubo mano negra sigue abierto, alimentado por el historial violento de algunos personajes del rock.
Lo cierto es que la música que pudo ser —la colaboración con Miles Davis, la fusión con Santana— quedó truncada. El batería Mitch Mitchell acabó tocando con Santana, y la influencia de John McLaughlin (guitarrista de Davis) se notó en discos posteriores. Pero de ahí a un asesinato hay un trecho que solo las teorías más atrevidas se atreven a salvar.