El Valle de los Caídos y la cruz que el Vaticano dejó de defender
¿Qué se hizo con la cruz más grande del mundo, esa que atraviesa las nubes de Cuelgamuros? Un artículo firmado por Jaime Gurpegui el 26 de marzo de 2025 en
Infovaticana denuncia una «operación cuidadosamente diseñada» para vaciar de sentido el monumento, y señala directamente al Vaticano como cómplice. El texto sitúa la escena clave el 25 de febrero de 2025: mientras el Papa Francisco estaba ingresado con broncoespasmos en el hospital Gemelli, su secretario de Estado, el cardenal Pietro Parolin, se reunía en Roma con el ministro de Presidencia, Félix Bolaños. De esa coincidencia nace el relato de una traición bajo la Cruz de 150 metros.
Qué se discute cuando se discute el Valle de los Caídos
El monumento acumula capas que ningún decreto resuelve. Hay quien defiende que es una obra monumental sin precedentes, levantada con el esfuerzo de personas de todo signo político, y que su orientación religiosa es la misma que recorre siglos de arquitectura española. Frente a eso, otra corriente recuerda que fue construido por una dictadura y que su significado original no es neutral. La disputa no es estética: es sobre quién tiene derecho a definir qué significa un edificio.
El nombre entra en la pelea. El cambio de denominación a Cuelgamuros es leído por unos como una agresión a la tradición y por otros como simple toponimia. La comparación con las pirámides de Egipto aparece en la conversación: si nadie renombra las pirámides, ¿por qué aquí sí? La respuesta que se da desde el otro lado es que las pirámides no fueron el escaparate de un régimen que aún tiene herederos políticos activos.
La Iglesia, Franco y el palio: el argumento que nadie quiere tocar
El hilo se enreda en historia. Una tesis recurrente sostiene que la política es, al final, religión: que no se critica a la Iglesia por haberse pegado a Franco, sino a Franco por haber defendido a la Iglesia. La religión, se argumenta, informa la cultura, la política y hasta la estética de una sociedad, y la monumentalidad pétrea —construir para durar y legar— responde a una visión concreta del hombre y de sus vínculos con los muertos y con los que nacerán. La arquitectura efímera, la de usar y tirar, sería la consecuencia lógica de una ideología que adora el progreso y considera que lo de hoy será basura mañana.
El contrapunto llega con la República. Se recuerda que el gobierno de izquierdas quiso construir un país laico y se precipitó atacando a la Iglesia, lo que favoreció las acciones de grupos anarquistas y la respuesta de grupos de ultraderecha. La Iglesia, mientras tanto, conducía a Franco bajo palio. Hay quien sostiene que fueron asesinados más de 30.000 católicos en la persecución religiosa, y se subraya que dos organizaciones que participaron en aquella persecución siguen hoy sin disolverse.
El cálculo que descoloca: cuánto pesa la memoria en el presupuesto
El debate deriva hacia la política actual. Hay quien sostiene que el gobierno de izquierdas celebra el aniversario de Franco para mantener vivo el rédito, y quien responde que la Constitución se apoya en el borrón y cuenta nueva: si se siguieran juzgando los crímenes de entonces, la guerra no habría terminado nunca. La discusión sobre el Valle funciona como termómetro de esa tensión sin resolver.
En medio, una imagen que resume el desgaste: alguien recuerda la paz que se sentía en el Valle durante su adolescencia, con un significado histórico y cultural claro, y lamenta que hoy parezca un parque temático de la Historia. Lo que molestaba era la estatua. Lo demás, se sugiere, era paisaje.
La cruz sigue en pie, con sus 150 metros. El Vaticano, según el relato que circula, ya no la defiende. Y los que la defienden siguen sin ponerse de acuerdo sobre qué están defendiendo exactamente.