El voto por correo, bajo sospecha en Alemania: AfD habría logrado mayoría absoluta sin él
El voto por correo se ha convertido en el chivo expiatorio de la derrota de AfD en las elecciones alemanas. Los datos oficiales, sin embargo, cuentan una historia más compleja.
Según un tuit del activista Martin Sellner, sin el voto por correo AfD habría obtenido el 51% de los votos y la mayoría absoluta. El voto por correo representó el 25,7% del total. Los resultados oficiales, desglosados por modalidad, muestran una brecha llamativa: en el voto presencial AfD logró un 51,2%, pero en el voto por correo apenas un 23,8%. Esa diferencia de más de 27 puntos no es casualidad, sostienen algunos, sino la prueba de un sistema susceptible de manipulación.
Quienes defienden el voto por correo argumentan que es garantía de las democracias consolidadas, como se vio durante la pandemia. Pero los críticos señalan que la falta de custodia permite el fraude, y recuerdan que Francia lo eliminó en 1978 tras un informe independiente que destacó su facilidad para hacer trampas. En España, el voto CERA también levanta suspicacias.
La brecha entre presencial y correo
Los datos por parte de la Oficina Federal Electoral alemana revelan que CDU y otros partidos tradicionales doblan su apoyo en el voto por correo, mientras AfD se desploma. Esto alimenta la teoría de que el voto por correo se usa masivamente para alterar el resultado, aunque no hay pruebas concluyentes. La disparidad es estadísticamente significativa y merece un análisis más profundo.
Mientras tanto, los partidos tradicionales se benefician claramente de un sistema que, al menos en los números, les favorece. Si la presión social crece, la reforma electoral podría llegar, pero no será fácil: el statu quo tiene defensores poderosos. La próxima cita electoral dirá si esta vez la brecha se reduce o se amplía.