El 35% de perceptores de la RGI vasca eran extranjeros en 2023
Un informe oficial entregado al Parlamento Vasco desmonta la tesis de Vox de que los extranjeros copan las ayudas sociales en Euskadi. Según los datos,
el 65% de los perceptores de la Renta de Garantía de Ingresos (RGI) en 2023 tenían nacionalidad española y el 35% extranjera. La noticia, publicada por
elDiario.es y firmada por Iker Rioja, ha reabierto un debate que va mucho más allá de las cifras: ¿basta un porcentaje bruto para medir el peso real de un colectivo sobre el gasto público?
La respuesta corta es no. Y la respuesta larga es lo que ha ocupado cientos de mensajes en foros económicos durante los últimos días.
El dato que descoloca: 9,3% de población, 35% de ayudas
El informe oficial dice que los extranjeros representan el
9,3% de la población vasca y perciben el
35% de la RGI. La conclusión matemática elemental es que la incidencia per cápita es casi cuatro veces superior entre la población extranjera que entre la española. Ese es el dato que Vox venía denunciando y que el informe, lejos de desmentir, confirma en términos relativos.
Lo que desmonta el informe es la palabra «copan». Porque copar significa mayoría absoluta, y el 35% no es mayoría. El 65% restante son españoles. Ahí está la trampa del titular:
elDiario.es presenta como refutación lo que en realidad es una matización.
Hay quien sostiene que el porcentaje de perceptores no refleja el porcentaje del gasto. La RGI es un complemento para muchos jubilados y trabajadores con ingresos bajos: cobran 100 o 200 euros al mes, no la prestación completa. En cambio, los perceptores extranjeros, sin otras fuentes de ingresos, tienden a cobrar la totalidad. Si eso es cierto, el 35% de perceptores podría estar absorbiendo bastante más del 35% del presupuesto. El informe no desglosa esa variable.
La trampa de los porcentajes relativos
El ejemplo más repetido es el de la flota de camiones. Tienes 100 camiones: 10 de la marca A y 90 de la marca B. El 40% de las averías son de la marca A y el 60% de la marca B. ¿Cuál es mejor? La marca A, obviamente, porque solo representa el 10% de la flota y genera el 40% de las averías. Aplicado al caso vasco: los extranjeros son el 9,3% de la población y generan el 35% de las percepciones. La marca A se avería casi cuatro veces más.
La cuestión es si ese 9,3% es real. Varios mensajes cuestionan el censo:
no existe un registro fiable de inmigrantes en situación irregular, por lo que el porcentaje real de población extranjera podría ser bastante superior. Si el denominador está subestimado, el cálculo per cápita se infla artificialmente. Es una objeción razonable, aunque también podría jugar en sentido contrario: si hay más extranjeros de los censados, el porcentaje de perceptores sobre población sería menor.
Otra variable que el informe no aclara es la nacionalidad frente al país de nacimiento. Los datos oficiales hablan de «nacionalidad española», pero eso incluye a personas nacionalizadas en los últimos años. Varios mensajes apuntan a que una parte significativa de ese 65% son «españoles» con DNI reciente. Sin el desglose por país de nacimiento, la foto queda incompleta.
La cuantía, no el número de beneficiarios
El punto más repetido en el análisis es que el informe mide cabezas, no euros.
Un jubilado español que cobra 150 euros de complemento cuenta igual que un extranjero que cobra 1.200. Si se midiera el montante total, el reparto podría ser muy distinto.
La petición de transparencia es unánime en el debate: que se publiquen los datos desagregados por país de nacimiento, por cuantía media percibida y por tipo de ayuda. Porque la RGI no es la única prestación. Hay ayudas al alquiler, becas de comedor, suministros. Un informe de 2016 ya señalaba que dos de cada tres beneficiarios de la prestación de vivienda vinculada a la RGI habían nacido en el extranjero. Ese dato no aparece en el informe actual.
El informe también aporta un dato que contradice parcialmente la tesis del fraude:
de quienes salieron del sistema por incorporación al mercado laboral, el 42% eran extranjeros y el 58% españoles. Es decir, los extranjeros salen de la RGI para trabajar en mayor proporción de lo que entran. Eso sugiere que la prestación funciona como puente, no como trampa permanente, al menos para una parte del colectivo.
Lo que el informe no dice
El informe no desmiente que los extranjeros tengan una incidencia mucho mayor en la RGI. Lo confirma. Lo que desmonta es la palabra «copan», que implica mayoría absoluta. Y esa es una distinción importante, pero no la que el titular sugiere.
La discusión de fondo es otra:
¿es sostenible un sistema de garantía de ingresos que concentra el 35% de las percepciones en el 9,3% de la población? La respuesta depende de si se mira la justicia distributiva o la sostenibilidad fiscal. Y de si se cree que el 9,3% es el número real.
El informe oficial no resuelve esa pregunta. Solo aporta un dato que cada bando lee a su manera. Como casi siempre.