2001 gana el torneo de la mejor película por 101-98
Un torneo que arrancó con 64 candidatas se ha cerrado con un final de tres votos de diferencia:
2001: Una odisea en el espacio se impuso a
El bueno, el feo y el malo por 101-98. La ronda de octavos, que aún admitía incorporaciones, dejó fuera a Casablanca (27-77 ante El Padrino) y a Taxi Driver (38-41 ante Lo que el viento se llevó). En cuartos, El Padrino despachó a El golpe (50-18) y Barry Lyndon hizo lo propio con Lo que el viento se llevó (45-31). La semifinal entre El Padrino y El bueno, el feo y el malo se decidió por seis votos (59-65), y la otra la resolvió 2001 con una paliza a Barry Lyndon (94-44).
El sistema era simple: eliminatorias directas, dos películas por cruce, la más votada pasa. Sin cuotas, sin rankings ponderados, sin criterios declarados. Un formato que, como advirtió uno de los participantes,
se parece bastante a lo que rige vuestro destino.
Qué películas quedaron fuera de la lista inicial
La selección de 64 títulos no contentó a todo el mundo. Varios mensajes echaron en falta clásicos que consideran superiores a los que sí entraron:
Apocalypse Now,
Blade Runner,
El club de la lucha,
Arsénico por compasión,
Historias de Filadelfia,
Matar a un ruiseñor,
Tener o no tener,
El último emperador,
El nombre de la rosa o
Érase una vez en América. También se mencionaron títulos de Hitchcock (Con la muerte en los talones, Vértigo, Recuerda, Rebecca, Notorious, Psicosis, Los pájaros), de John Huston (El hombre que pudo reinar, El tesoro de Sierra Madre), de Fritz Lang (El vampiro de Düsseldorf, Metrópolis) y españoles como El verdugo, Atraco a las 3, El salario del miedo, La evasión, El submarino, Vivir, El maquinista de la general, El apartamento, La vaquilla o Banana Joe.
La respuesta del organizador fue tajante:
eran 64, nada más, y la lista no la había confeccionado él. La queja de fondo no era tanto la ausencia de un título concreto como el método: una criba previa opaca que condiciona todo el resultado posterior.
El criterio de la rejugabilidad: qué aguanta un segundo visionado
Uno de los argumentos más repetidos fue que una película top debe soportar el paso del tiempo. Volver a verla años después y que siga funcionando. El problema, se apuntó, es que ese criterio también lo cumplen títulos que nadie pondría en una lista de obras maestras: se vuelven a ver por costumbre, por compromiso doméstico o porque es eso o discutir con la pareja.
La contraposición fue clara. Hay quien sostiene que
si una película se te cae de las manos con los años, es que no era tan buena, y que las buenas obras de arte aguantan. Frente a eso, la tesis de que no existe la mejor película, sino un puñado muy grande de películas extraordinarias que dependen del espectro de onda del espectador.
Taxi Driver, Blade Runner y el cine que se lee mal
El análisis más desarrollado del torneo fue sobre Taxi Driver. La lectura convencional la trata como un icono de marginalidad y violencia urbana. La lectura alternativa que circuló es que
toda la película es una paranoia: ensoñaciones de un taxista que trabaja 18 horas al día, seis días a la semana, y cuya mente construye mundos donde él es el héroe. Bajo esa hipótesis, la cita con la rubia, el tiroteo con los proxenetas y el final como salvador no serían hechos, sino fantasías.
En paralelo, Blade Runner se reivindicó como la película más auténtica del torneo: por ambientación, por temática y por un reparto que hace ciencia ficción sin impostar, algo que casi ninguna otra consigue. Y Kurosawa apareció por partida doble: Los siete samuráis cayó en cuartos ante 2001 (45-79), pero Dersu Uzala se citó como obra maestra absoluta.
Lo que el viento se llevó y el prejuicio del clásico
La eliminación de Lo que el viento se llevó en cuartos (31-45 ante Barry Lyndon) generó uno de los intercambios más interesantes. Se argumentó que la película no conecta con el público actual porque retrata una sociedad que ya no existe. La réplica:
eso no es un problema de la película, es un problema de una sociedad incapaz de apreciar nada que no sea su propia realidad. Y el recordatorio de que el relato de Scarlett O'Hara no es un cuento: es la crónica de una mujer adelantada a su tiempo que decide sobre su vida y sobre su negocio en un entorno que se lo prohibía.
El resultado final y lo que deja abierto
El torneo se cerró con 2001 en lo más alto y El bueno, el feo y el malo a tres votos. La participación fue desigual: octavos con márgenes amplios, cuartos con algún cruce ajustado y una final que se decidió por el margen más estrecho de toda la competición. El organizador mantuvo el pulso con ups periódicos y emparejamientos publicados en cabecera.
Queda la pregunta de siempre: si la lista inicial hubiera incluido Apocalypse Now, Blade Runner o Matar a un ruiseñor, ¿habría ganado 2001? Nadie lo sabrá. El formato no admite repesca.