Aragón: Azcón convoca elecciones confiando en Aragón Existe
¿Se puede gobernar Aragón sin Vox? Esa es la pregunta que sobrevuela el adelanto electoral que Jorge Azcón ha decidido convocar, según las informaciones que se han ido difundiendo en el contexto de este asunto. El movimiento tiene una lógica aritmética: si el PP logra sumar mayoría suficiente con Aragón Existe, prescinde de la ultraderecha. La jugada no es inocua. Implica reconocer que Vox es un socio incómodo y que el partido prefiere pagar el precio de depender de una formación territorialista antes que repetir el modelo de coalición que ya funciona en otras comunidades.
Los sondeos que se manejan en la discusión dibujan un escenario conocido: victoria del PP, descalabro del PSOE y subida de Vox. El paralelismo con Extremadura se repite hasta la saciedad. Un cálculo que circula atribuye al PP 29 escaños, al PSOE 19 y a Vox 12, lo que dejaría a los populares a un paso de la mayoría absoluta y obligaría a pactar o a repetir
elecciones.
El PSOE teme perder 50.000 votos y bajar de 20 escaños
El miedo se ha instalado en el PSOE aragonés. Las informaciones publicadas apuntan a que los socialistas temen bajar de 20 escaños y perder 50.000 votos como castigo al sanchismo, que habría pasado factura a los fieles de Lambán. La candidata, Pilar Alegría, aparece en una posición complicada: sin cuarteles de invierno propios y con la obligación de tragar con lo que le echen para garantizarse el sueldo de diputada autonómica.
Hay quien sostiene que si el PSOE hubiera conocido los resultados extremeños no habría convocado elecciones. La comparación con Extremadura se ha convertido en el marco mental de toda la campaña. El descalabro socialista en aquella comunidad funciona como espejo y como advertencia.
La vivienda de Pilar Alegría y el desgaste de la campaña
La campaña limpia que pregona Pilar Alegría ha quedado salpicada por la polémica de su vivienda. Según las informaciones difundidas, la ministra y candidata ocupa una vivienda oficial de 320 metros cuadrados en Madrid que nunca enseñó en sus redes sociales, un esfuerzo mayúsculo por proyectar una humildad que resulta impostada. A ello se suma la acusación, vertida en redes, de que habría mentido en su declaración de bienes al mostrar una casa que no sería la suya ni en la que vive.
El asunto ha derivado en un rifirrafe sobre la transparencia de los cargos públicos. La pregunta es si estos episodios tienen recorrido electoral o se quedan en anécdota de campaña. En Aragón, donde el PSOE ya parte con desventaja, cualquier desgaste adicional cuenta.
Vox y el efecto de SALF en el reparto de escaños
El cálculo de escaños tiene una variable oculta: la irrupción de SALF. Un análisis que circula sostiene que si SALF no existiese, Vox habría obtenido 16 o 17 escaños en lugar de los 14 que se le atribuyen. Es decir, la formación de Alvise Pérez actúa como tapón y limita el crecimiento de Vox, aunque no lo suficiente para impedir que suba.
La discusión sobre el papel de Alvise Pérez ha derivado hacia su utilidad parlamentaria. Hay quien sostiene que su formación no sirve para nada, que ni el Mercosur ni el aborto estuvieron bien escondidos en las votaciones, y que luego se queja de que no van al parlamento mientras él se salta dos votaciones sobre algo que defiende la derecha. El argumento se completa con una pulla: como buen liberal, estuvo en UPyD y Ciudadanos, fiel a sus principios de getismo.
El PP y la aritmética de la gobernabilidad
La pregunta de fondo es si el PP puede gobernar Aragón sin Vox. La respuesta depende de Aragón Existe, una formación que no aparece en los sondeos con fuerza suficiente para ser determinante, pero que podría serlo si el PP se queda a un puñado de escaños de la mayoría absoluta.
Los análisis más pesimistas para el PP sostienen que necesitará a Vox por unos pocos escaños. Los más optimistas confían en que Aragón Existe cubra ese hueco. En medio, la evidencia de que Vox sube y el PSOE baja, lo que consolida un escenario de tres partidos en el que el PP tiene la iniciativa pero no la certeza.
El futuro del PSOE y la tercera posición
Hay quien sostiene que en unos pocos años el PSOE pasará a ser la tercera fuerza política detrás de Vox. La proyección se basa en la tendencia que muestran los sondeos: subida del PP, bajada del PSOE y subida de Vox. Si se confirma, el mapa político aragonés quedaría reordenado con Vox como segunda fuerza y el PSOE en retirada.
La recomendación que se lanza desde algunos análisis es que Vox debería empezar a hacer oposición al PP, ya que será la segunda fuerza política dentro de poco. Es una estrategia de medio plazo que choca con la urgencia de la gobernabilidad inmediata.
Con estos mimbres, la campaña aragonesa se juega en un terreno conocido: el PP gana, el PSOE se hunde y Vox sube. La única incógnita es si Azcón logra su objetivo de gobernar sin la ultraderecha o si, como en Extremadura, termina necesitando sus votos. La aritmética manda.