La izquierda arrasa en Suecia entre migrantes (70%) y mujeres (60%)
Se decide por décimas y el voto exterior, que se escruta con retraso, puede desequilibrar el reparto final. Sobre la mesa, un sondeo a pie de urna de Valu: el 70% de los votantes de origen no europeo habría apoyado al bloque de izquierda. Casi el 60% de las mujeres, también. No es una foto nueva: los países nórdicos registran la mayor brecha de género del voto en Europa.
Un empate que deciden 349 escaños
La aritmética no cuadra. Los partidos no izquierdistas sumarían 200 de los 349 escaños del parlamento sueco, pero el Centro (C) no acepta pactar con los Demócratas de Suecia (SD), así que en la práctica engrosa el bloque de enfrente. Con el margen en décimas, un veto vale más que un programa de gobierno. Y el escrutinio que se decide por un puñado de papeletas convierte cada abstención en un arma.
La brecha de género del voto nórdico
Hay una explicación estructural que se repite en Suecia, Dinamarca y Noruega: cerca de la mitad de las mujeres ocupadas trabaja en el sector público. Los partidos de derecha aparecen masculinizados; los de izquierda, feminizados. Cuanto más antiinmigración o más liberal en lo económico, más voto masculino; cuanto más verde o socialdemócrata, más femenino. Los democristianos y socioliberales quedan más equilibrados. El desglose por sexo y edad, tabla a tabla, es el que mejor retrata esa simetría.
Y aun así, la socialdemocracia sueca acumula 109 años siendo la fuerza más votada del país. Ninguna fractura ha roto todavía esa inercia. El escrutinio, esta vez, sigue al 50%.