El 15/8 y la valla de Melilla: cita con la presión migratoria
Agosto tiene una fecha marcada en rojo. La convocatoria del 15/8, difundida como aviso, apunta a un intento masivo de cruce en la frontera de Melilla. La paradoja del debate no es si ocurrirá, sino con qué medios: se habla de cuatro militares, una Guardia Civil que mira a otro lado y un Gobierno que aún duda entre llamarlo invasión o crisis humanitaria.
El factor Marruecos, palanca de doble filo
La presión migratoria se interpreta como herramienta de negociación de Rabat. Pero hay un matiz nuevo: Marruecos quiere ser la Dubái de Occidente, atraer industria y organizar los mundiales de fútbol. Ese proyecto de imagen choca con una valla desbordada. El régimen alauita no puede permitirse el caos fronterizo, y a la vez usa la amenaza para presionar a Madrid. El equilibrio es inestable.
¿Contener o repartir?
Las lecturas se dividen. Una corriente sostiene que, llegada la avalancha, el dispositivo cederá y se impondrá el reparto forzoso de personas por la península como única salida. La otra apunta a que Rabat, atado por su ambición internacional, acabará conteniendo el flujo. Mientras tanto, la dotación real de la frontera se describe con una cifra casi grotesca: cuatro militares.
La pregunta que queda flotando es más simple que el análisis: si el 15/8 llega con esa dotación, ¿quién asume el coste de la decisión?