En medio de la preocupación por la pérdida de competitividad y la caída de la producción industrial en Alemania, algunas de las empresas más grandes del país como Mercedes-Benz y el fabricante de herramientas Stihl, hacen un llamado a sindicatos y trabajadores para que la jornada laboral semanal vuelva a ser de 40 horas, en lugar de las 35 actuales