Rory B Bellows
Madmaxista
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En los últimos años hemos podido ver que el descontento entre un sector amplio de los españoles ha ido en aumento. Un gobierno corrupto, que deja vendidos a los españoles, y que está dirigido por alguien que solo mira por su propio beneficio personal, no es motivo baladí para ello.
La práctica rendición de la ciudad autónoma Ceuta ante la oleada turística que sufrió hace ya casi dos meses fue la gota que colmó el vaso. Ver a compatriotas sufrir robos, abusa, ocupaciones de sus casas... En resumen, la inseguridad consecuente del acto violento de que asalten una parte de España, es normal que haga aumentar la temperatura de la sangre de cualquiera que se sienta español.
Todo ello sumado a los chanchullos del entorno del presidente del Gobierno, las gloria en Valencia y Adamuz, la caída total en la calidad de vida del español medio. El enfado se derramó y abrió un resquicio para un cambio de régimen en España. Pequeño, pero por grietas pint las presas.
Sin embargo, ¡sorpresa! La noticia del desahucio de una anciana ha copado los titulares de los medios de comunicación generalistas. Con una coordinación asombrosa, buena parte de la población española ha estallado también y se ha echado a la calle a protestar por la vivienda.
A pesar de que 'el gobierno del pogre' lleva en el poder desde 2018, no se sabe muy bien por qué, agrupaciones cercanas a los partidos políticos que lo forman han tomado el liderazgo de estas protestas. Unas protestas en las que se está haciendo popular el gesto de menear y hacer sonar los llaveros que llevan los asistentes. ¿No os hace recordar a aquello de levantar las manos y mover las manos que se popularizó durante el 15M?
Y aquí es donde quería llegar yo. En 2011, buena parte de la población española indignada por el deplorable estado político y económico del país, se echó a la calle para exigir que las cosas cambiasen. Se podría decir que, en sus inicios, estas protestas eran transversales, no tenían una orientación política clara. Los españoles estaban hartos de la política del país y de la situación a la que les habían llevado; querían tener más poder de decisión sobre su país y acabar con las condiciones económicas precarias que afectaban a cada vez más españoles.
Pero, a pesar de que el enfado abarcaba todo el espectro político, surgió un grupo de izquierda caviar (o baizuo, como dicen los chinos), ideado en los laboratorios de la complutense de Madrid, que se hizo con el control del movimiento '15M'. De entre todos ellos hubo un personajillo ansioso de poder, llamado Pablo Iglesias, que hizo todo los posible para que el rumbo del descontento de los españoles virara hacia la izquierda. Pero no una izquierda sana que mirara por el bienestar de los trabajadores, sino una izquierda proge que creaba división entre los mismos, mostrándolos a veces como culpables de buena parte de los males del mundo por ser occidentales, blancos o heterosenshetero.
Y volvemos a 2026. Ya había dicho que gran parte de los españoles estaban hasta las narices de cómo funciona el país. Y, casi literalmente, de la noche a la mañana, nos hemos montado en el DeLorean y hemos vuelto a 2011. El sector pogre vuelve a tomar la voz cantante y Ceuta ya no le importa a nadie. Ni eso, ni la progenitora de dos descendientes que se suicidó en Hospitalet la misma semana han desahuciado a la anciana. Ni tampoco que la promesa electoral de la construcción de vivienda del PSOE sea otra más de las mentiras de Pedro Sánchez.
Id olvidando que se dirija la mirada hacia la entrada de millones de personas de todo el mundo en nuestro país, la principal causa del problema de la vivienda en España. Se volverá a hablar de fascismo. Se volverá a hablar de toda la gente en femenino. Se volverá a acampar en la Puerta del Sol. Volverán los círculos y se sustituirá agitar las manos por agitar llaveros. La división que creará en la sociedad española volverá a lograr que el régimen implantado en 1978 sobreviva, indemne.
Para terminar, y viendo el cariz que está tomando esto, temo por la vida de Maricarmen, la anciana. ¿Por qué? He visto el último vídeo que ha protagonizado desde la habitación donde se encuentra hospitalizada:
Parece más un vídeo de una persona que está leyendo el manifiesto que le han puesto delante sus secuestradores que algo que haya ansioso motu proprio. Qué no veremos sabiendo lo que ha ocurrido en España en los últimos 25 años.
La práctica rendición de la ciudad autónoma Ceuta ante la oleada turística que sufrió hace ya casi dos meses fue la gota que colmó el vaso. Ver a compatriotas sufrir robos, abusa, ocupaciones de sus casas... En resumen, la inseguridad consecuente del acto violento de que asalten una parte de España, es normal que haga aumentar la temperatura de la sangre de cualquiera que se sienta español.
Todo ello sumado a los chanchullos del entorno del presidente del Gobierno, las gloria en Valencia y Adamuz, la caída total en la calidad de vida del español medio. El enfado se derramó y abrió un resquicio para un cambio de régimen en España. Pequeño, pero por grietas pint las presas.
Sin embargo, ¡sorpresa! La noticia del desahucio de una anciana ha copado los titulares de los medios de comunicación generalistas. Con una coordinación asombrosa, buena parte de la población española ha estallado también y se ha echado a la calle a protestar por la vivienda.
A pesar de que 'el gobierno del pogre' lleva en el poder desde 2018, no se sabe muy bien por qué, agrupaciones cercanas a los partidos políticos que lo forman han tomado el liderazgo de estas protestas. Unas protestas en las que se está haciendo popular el gesto de menear y hacer sonar los llaveros que llevan los asistentes. ¿No os hace recordar a aquello de levantar las manos y mover las manos que se popularizó durante el 15M?
Y aquí es donde quería llegar yo. En 2011, buena parte de la población española indignada por el deplorable estado político y económico del país, se echó a la calle para exigir que las cosas cambiasen. Se podría decir que, en sus inicios, estas protestas eran transversales, no tenían una orientación política clara. Los españoles estaban hartos de la política del país y de la situación a la que les habían llevado; querían tener más poder de decisión sobre su país y acabar con las condiciones económicas precarias que afectaban a cada vez más españoles.
Pero, a pesar de que el enfado abarcaba todo el espectro político, surgió un grupo de izquierda caviar (o baizuo, como dicen los chinos), ideado en los laboratorios de la complutense de Madrid, que se hizo con el control del movimiento '15M'. De entre todos ellos hubo un personajillo ansioso de poder, llamado Pablo Iglesias, que hizo todo los posible para que el rumbo del descontento de los españoles virara hacia la izquierda. Pero no una izquierda sana que mirara por el bienestar de los trabajadores, sino una izquierda proge que creaba división entre los mismos, mostrándolos a veces como culpables de buena parte de los males del mundo por ser occidentales, blancos o heterosenshetero.
Y volvemos a 2026. Ya había dicho que gran parte de los españoles estaban hasta las narices de cómo funciona el país. Y, casi literalmente, de la noche a la mañana, nos hemos montado en el DeLorean y hemos vuelto a 2011. El sector pogre vuelve a tomar la voz cantante y Ceuta ya no le importa a nadie. Ni eso, ni la progenitora de dos descendientes que se suicidó en Hospitalet la misma semana han desahuciado a la anciana. Ni tampoco que la promesa electoral de la construcción de vivienda del PSOE sea otra más de las mentiras de Pedro Sánchez.
Id olvidando que se dirija la mirada hacia la entrada de millones de personas de todo el mundo en nuestro país, la principal causa del problema de la vivienda en España. Se volverá a hablar de fascismo. Se volverá a hablar de toda la gente en femenino. Se volverá a acampar en la Puerta del Sol. Volverán los círculos y se sustituirá agitar las manos por agitar llaveros. La división que creará en la sociedad española volverá a lograr que el régimen implantado en 1978 sobreviva, indemne.
Para terminar, y viendo el cariz que está tomando esto, temo por la vida de Maricarmen, la anciana. ¿Por qué? He visto el último vídeo que ha protagonizado desde la habitación donde se encuentra hospitalizada:
Parece más un vídeo de una persona que está leyendo el manifiesto que le han puesto delante sus secuestradores que algo que haya ansioso motu proprio. Qué no veremos sabiendo lo que ha ocurrido en España en los últimos 25 años.
