Por qué la HPS exige declarar a tu pareja y a tus exparejas
Puedes tener un puesto en el que nunca abrirás un expediente clasificado —solo ves nombres de equipo y direcciones IP— y aun así la empresa te pasa un formulario que pregunta con quién convives, con quién conviviste en los últimos diez años y qué relación mantienes hoy con cada una de esas personas. Es la
Habilitación Personal de Seguridad (HPS), el trámite que el CNI exige para poder manejar información clasificada. La paradoja salta a la vista: se pide el historial sentimental completo hasta para trabajos que no huelen lo más mínimo a secreto de Estado.
Qué es la HPS y qué datos pide el DPS-101
La HPS sirve para acceder a información clasificada en Defensa o en la industria tecnológica que trabaja para ella. El primer paso es el documento
DPS-101, colgado en la web del CNI, y su contenido tira de espaldas: empleos y destinos de los últimos diez años, estancias superiores a tres meses en el extranjero, relaciones con gobiernos u organismos internacionales, identificación de parejas anteriores con nombre, nacionalidad y periodo de convivencia, residencias y empleo de la pareja actual, datos de los progenitores de ambos, personas que viven en el domicilio y
dos referencias ajenas al resto de apartados. Encima, un cuestionario avanzado de seguridad.
El aviso que acompaña no admite dudas: todo será investigado y no responder a algo se considera ocultar información. El silencio, aquí, no es neutralidad.
¿Puedo negarme a rellenar la HPS?
En el hilo se sostiene que no hay una norma que obligue al trabajador a entregar todos esos datos personales. Sobre ese supuesto vacío legal se apoya quien planta cara: nada le fuerza por ley. La cosa se tuerce cuando el cliente del proyecto mete la habilitación como condición contractual. Según se apunta, negarse podría sostener un
despido procedente si era requisito del puesto y, en el mejor de los casos, uno improcedente con indemnización si ya estabas dentro y te lo piden ahora. Y una advertencia que conviene no saltarse: según se advierte en el hilo, falsear el formulario no es un juego, porque una declaración falsa puede acarrear responsabilidades penales.
El problema añadido, en el caso que abrió el debate, es que el contrato no especificaba estos requisitos al fichar por la empresa. La exigencia aparece después, cuando el puesto lleva tiempo ocupado. La vía intermedia que se baraja es pedir el traslado a otro proyecto: se cambia comodidad y trabajo en remoto por un formulario que no quieres firmar.
Cuánto tarda la HPS y qué miran para denegarla
El proceso es lento. Los plazos que se manejan hablan de
hasta año y medio hasta que la habilitación llega. Mientras tanto, la empresa reparte cuentas de usuario limitadas: quien va a administrar correo no tendrá privilegios hasta tenerla; quien programa, una cuenta con caducidad de
seis meses. Y hay quien relata que se ha llegado a mandar a la Guardia Civil a validar los datos declarados.
El perfil pesa tanto como el papeleo. Los casos de rechazo que circulan no son de espías: exmilitares con broncas antiguas, un historial de convivencia que no cabía en la hoja o una doble nacionalidad. El criterio que se señala es la vulnerabilidad al chantaje, y ahí entra todo tu entorno: pareja, padres y hasta la gente con la que compartes piso.
A quién se le pide de verdad la HPS
Aparece sobre todo en perfiles de Defensa y en tecnológicas que trabajan para el sector. La petición llega por el responsable directo, que recopila el formulario y lo pasa al punto focal de seguridad con el cliente. Recursos Humanos no entra en esto. Se apunta la opción de rellenarlo directamente con personal del CNI si hay algo que no quieras enseñar a compañeros de tu empresa, aunque eso choca con la lógica: si hay datos que prefieres esconder al filtro interno, lo más probable es que tampoco convenzan al organismo que decide.
El órdago de quien se jubila en cuatro días
El caso que originó todo tiene su ironía. Quien abre el asunto sostiene que no maneja información confidencial, que le quedan
cuatro días para jubilarse y que el trabajo le importa un bledo. Así que plantó cara: exigió que fuera recursos humanos quien lo pidiera y con justificación. El responsable se atragantó, según su relato. Detrás está la duda de siempre: como resume un forero, por seis cifras quizá uno se lo pensara, pero las contratas españolas no pagan ni la mitad.
Queda abierta la pregunta que nadie cierra del todo: ¿puede una empresa exigir el historial de pareja de un empleado para ver unos nombres de equipo y unas direcciones IP? ¿O es solo el antojo de alguien con demasiado celo y demasiado poco presupuesto?