El templo de Jerusalén: milagro para Hegseth, señal del anticristo para otros
¿Qué está ocurriendo con el templo de Jerusalén? Pete Hegseth, secretario de Guerra de Estados Unidos, ha vuelto a incendiar la escena teológico-política al atribuir a Israel la condición de milagro, incluyendo episodios como la Nakba, y al asegurar que la reconstrucción del templo será un milagro. La reacción no ha tardado: una corriente de análisis bíblico de base católica integrista sostiene que esa reconstrucción es precisamente la señal que anuncia al anticristo.
La argumentación se apoya en Apocalipsis 21:22: «No vi templo alguno en la ciudad, porque su templo es el Señor Dios, el Todopoderoso, y el Cordero». Para esta lectura, quien desea reconstruir el templo contradice la Jerusalén celestial. Además, citan 2 Tesalonicenses 2:3-4, donde el hombre de pecado se sienta en el templo haciéndose pasar por Dios. Daniel 11:36 completa el retrato del rey soberbio.
La objeción que nadie responde
Frente a esta construcción profética hay un agujero lógico difícil de esquivar: si Dios ordenó construir el templo de Salomón (y antes el Tabernáculo), ¿la misma voluntad divina ordenó un plan demoníaco? La pregunta, formulada en tono escéptico, deja en evidencia la contradicción de los montajes escatológicos actuales.
Lo cierto es que la polémica mezcla teología, geopolítica y redes sociales. El relato oficial israelí y el apoyo evangélico estadounidense convergen en la idea del templo como símbolo. Quienes advierten del anticristo hacen lo propio desde la cadena de versículos. Ambas lecturas coinciden en algo: el templo nunca ha dejado de ser un problema.
Con semejante maremoto interpretativo, la única señal inequívoca es que el negocio de las profecías mantiene la salud de hierro.