El patrimonio artístico alemán no se lo llevó por delante solo la RAF. Hubo tres vectores y conviene separarlos, porque la leyenda del "bombardeo salvador aliado" tapa la mitad de la película:
1. La evacuación y el expolio — Las grandes pinacotecas (Berlín, Múnich, Dresde) evacuaron sus fondos a minas y refugios ya en 1943. La torre antiaérea del Friedrichshain en Berlín almacenó más de 400 pinturas: en mayo del 45 ardió con Rubens, Caravaggio, Van Dyck y Friedrich dentro. Las cuadrillas tipo Künsberg del RMfdbO saquearon a su vez patrimonio soviético y polaco, parte del cual reapareció en 1945 como "recuperación".
2. Los bombardeos — El orden de batalla real:
- Hamburgo, julio del 43: Gomorrah arrasó el casco histórico y el Kunsthalle.
- Würzburg, marzo del 45: la Residenz ardió con la mayor parte de los Tiepolo. Los frescos del vestíbulo se salvaron de milagro.
- Dresde, febrero del 45: el Ensemble barroco del centro, la Frauenkirche y el inventario del Zwinger.
- Colonia: 262 ataques. El Dom aguantó, las doce iglesias románicas del centro no.
3. La piqueta de posguerra, que es la parte que casi nadie admite — La RDA voló el Stadtschloss berlinés en 1950 y la Garrisonenkirche de Potsdam en 1968, ya sin guerra. Y la RFA de los 50 rellenó Colonia con bloques funcionalistas: peor que los bombardeos para el resultado final.
Lo del "humo" viene aquí: en los 80 y 2000 las dos Alemanias volvieron a levantar a réplica (Frankfurt, Hildesheim, Neumarkt de Dresde). O sea, la ruina la pusieron los bombarderos y la ignorancia arquitectónica la pusieron los urbanistas que la fueron a aterrizar.