Santander: casi el 40% de las VPO sorteadas van a extranjeros
La última hornada de sorteos de vivienda de protección oficial en Santander ha dejado un dato que no pasa desapercibido: cerca del 40% de las adjudicaciones han ido a parar a solicitantes extranjeros. El porcentaje, extraído del recuento de los últimos sorteos, reabre la pregunta sobre quién debe tener prioridad en el acceso a vivienda subvencionada con dinero público.
Igualdad de derechos frente a contraprestaciones
El debate no es nuevo, pero la cifra le da combustible. Hay quien defiende que los residentes extranjeros deben tener los mismos derechos que los españoles en el acceso a las VPO, y que la nacionalidad no puede ser un filtro. Enfrente está la postura de que esos mismos derechos deberían venir acompañados de las mismas obligaciones, y que la vivienda protegida, financiada con impuestos, debería priorizar a quienes llevan toda la vida contribuyendo.
La discusión roza a veces el absurdo: algunos comentaristas ironizan con que el otro 60% debe de estar “recién nacionalizado”, y otros recuerdan que Santander ya se parece más a la ciudad colombiana del mismo nombre que a la cántabra. Es el reflejo de una tensión social que no se limita a Cantabria.
¿Cuál es el criterio real de adjudicación?
La normativa de las VPO suele fijar requisitos de empadronamiento, ingresos y, en algunas comunidades, también de arraigo o nacionalidad. Pero los detalles importan: si el 40% de los sorteos acaba en solicitantes extranjeros, la pregunta es si el criterio de selección es meramente administrativo o si hay un componente de diseño en la política pública.
Lo que queda claro es que la vivienda protegida se ha convertido en un campo de batalla simbólico. La mezcla de subsidios, escasez y percepción de competencia por un recurso limitado es una fórmula que garantiza controversia.
¿Prioridad nacional o igualdad de trato? Santander no tiene la respuesta, pero su último sorteo la ha puesto encima de la mesa.