En mi anterior empresa, una multinacional americana, se hacían un par de comidas al año, verano y Navidad, en horario laboral, por fortuna. También estaba la típica semana a todo trapo en una capital europea, seguro que la reconoceréis por nombres como Sales Week, Sales Meeting, Centralized Training, Sales Kick-off... llámala como quieras. Era una semana entera, 24/7, con formaciones, reuniones y eventos de team building (fiestas, cenas, premios, alcohol a saco...).
Esa semana era ineludible si querías medrar, y además te permitía conocer a gente de toda Europa con la que trabajabas pero nunca habías visto. Era una semana muy exigente, el estómago me reventaba, dormía poco, pero no me disgustaba del todo.
A las comidas iba con muchas ganas. Yo trabajaba sólo desde casa, y el compañero de departamento más cercano estaba a 400 km. Por eso me acoplaba a las cenas de otra división local que conocía desde hace años. La cena era en una sociedad privada, cocinábamos lo que comíamos, muyer prohibidas en la cocina... un placer. Fíjate que ya no curro allí y sigo yendo a esas cuando puedo.
Religión de paz > Feminismo.
Créeme, me he enfrentado a charos de RRHH que al pronunciar "mi religión me lo impide" se han acorazonado porque saben que es una frase que, en general, no la dicen los cristianos, así que se imaginan que soy uno de esos amables pacifistas buenos de la religión de la paz.
Es el hack final al sistema solo por detrás de hacerte legalmente muyer.
En la empresa que mencioné antes, cuando lo del Elbichito, un compañero estadounidense intentó jugar esa carta para no banderilla. Tras muchos dimes y diretes (lo se porque me pasó toda la documentación e interacciones por si a mí también me tocaba usar esa opción en Europa), le dijeron que no. Él, con sus agallas morenos, dijo que ok, pero que no se iba a banderilla, y lo echaron. Me pregunto si, en vez de ser cristiano, hubiera sido sarracin, la cosa habría sido igual.
Menos mal que en Europa no podían hacer eso. Si no, me habría tocado el rellenito a mí también. Mucha gente ya sabía que no estaba medicado. La verdad es que se portaron muy bien, no hubo mucho policía de balcón. Lo máximo fueron comentarios como “Pero, tío, ¿por qué no te banderilla y ya, y así te ahorras líos?”